Resbalones al Cantábrico

Uno de los participantes en la cucaña instalada en el Puerto Deportivo. / AURELIO FLÓREZ
Uno de los participantes en la cucaña instalada en el Puerto Deportivo. / AURELIO FLÓREZ

Las fiestas populares despiden el verano entre pruebas ocurrentes y conciertos | La primera 'Culomoyau Race' y la cucaña en Cimavilla, carreras de huevos en Pescadores y 'runners' en Moreda ponen el toque deportivo

G. POMARADA GIJÓN.

Las últimas fiestas parroquiales del verano aprovecharon ayer la tregua del tiempo para exprimir la folixa. Tras la verbena del viernes, Cimavilla amanecía pasado el mediodía a golpe de rock, el de las bandas Nueve con Diez y Embora, que ofrecieron sendos conciertos en la Cuesta del Cholo y en la plaza de Arturo Arias. En la agenda del sábado, el barrio alto hizo un hueco a la cucaña, suspendida el pasado fin de semana por el mal tiempo. Luchadores de sumo, princesas y trogloditas se atrevieron con el palo enjabonado, casi todos con el mismo resultado: un chapuzón en las aguas del puerto. Por la tarde, otra prueba jocosa tomaba las calles del barrio en la primera 'Culomoyao Race'. Los corredores se enfundaban las zapatillas y, sobre todo, el humor para recorrer enclaves emblemáticos de Cimavilla mientras superaban una treintena de obstáculos de marcado acento asturiano, como el escanciado, transporte de caja de sidra, puntería con el tirachinas o el salto al Muelle a través de unos toboganes instalados para la ocasión.

En Pescadores, donde también se celebra la Virgen de la Soledad, la jornada festiva comenzaba al mediodía con el reparto del bollu y la botella de vino a los socios y la posterior actuación de la charanga Perdíos de los Nervios. Ya por la tarde, juegos como la silla, carreras de huevos y palo al caldero pusieron a tono a los romeros con vistas a la verbena, amenizada por la orquesta Trapecio. Entre pieza y pieza, la música dio paso a la entrega de premios y los vecinos entonaron la canción de la parroquia.

El tercer barrio en fiestas, Moreda, se rendía al deporte con una carrera en la que participaron más de un centenar de corredores -muchos de ellos habituales de la pista del parque- y un campeonato de petanca. La verbena culminó en la plaza de La Habana, donde la orquesta Paréntesis dio la bienvenida a un domingo en el que los barrios y parroquias siguen en pie de fiesta.

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