Rescatan a los pies del Cerro el cadáver del desaparecido en El Llano

Los servicios de emergencias, en el Cerro durante el operativo de rescate. / AURELIO FLÓREZ

Álvaro Santamarina, de 79 años, faltaba de su domicilio desde hacía ocho días. Un pescador localizó su cadáver en el acantilado

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

Se cumplieron los peores presagios. El cadáver de Álvaro Santamarina Chousa, el vecino de El Llano de 79 años que faltaba de su domicilio desde hacía ocho días, fue recuperado en la tarde de ayer por el Helimer Cantábrico del acantilado del cerro de Santa Catalina. Un pescador que se encontraba en el pedrero a los pies del 'Elogio' alertó a los servicios de emergencia al divisar lo que parecía un cuerpo humano.

En pocos minutos se desplegó un importante dispositivo de emergencias en el que participaron los bomberos, agentes de la Policía Local, de la Policía Nacional, sanitarios y personal de Salvamento Marítimo a bordo del helicóptero Helimer Cantábrico.

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El rescate se prolongó durante aproximadamente media hora, el tiempo que empleó la aeronave en descolgar al rescatador e izar los restos mortales del hombre al helicóptero, para a continuación depositarlos en tierra firme, junto a la Atalaya en la que hasta poco tiempo antes se había celebrado la jira del Día de Asturias. Debido a la gran afluencia de personas en el Cerro, el operativo fue seguido por numerosas personas.

Los agentes de la Policía Nacional fueron los encargados de confirmar la identidad del fallecido. Entre la ropa encontraron la documentación personal de Álvaro Santamarina Chousa. Las primeras investigaciones apuntan a que el hombre llevaba varios días muerto en el mismo lugar en el que ayer fue encontrado.

Precisamente la Policía Nacional investigaba la desaparición de este vecino de El Llano al que se le perdió la pista el sábado en el entorno del centro comercial de Los Fresnos. Sus familiares hicieron un llamamiento público pidiendo la colaboración ciudadana para intentar localizar al septuagenario, que en el momento de su desaparición vestía chaqueta blanca, camisa y pantalones de color beige. Sus allegados apuntaban entonces que padecía un deterioro cognitivo y que podría estar desorientado. Nada se volvió a saber de él hasta que ayer un hombre que pescaba en el acantilado encontró el cadáver.

Los restos mortales fueron trasladados al Instituto de Medicina Legal para practicarle la autopsia para determinar las causas y la fecha del fallecimiento. Las primeras investigaciones apuntan a que podría llevar muerto varios días.

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