La residencia del campus comenzará a levantarse en el primer trimestre de 2018

Una de las salas comunes proyectadas por el arquitecto Martín Lejarraga para la residencia del campus de Gijón. / M. L.
Una de las salas comunes proyectadas por el arquitecto Martín Lejarraga para la residencia del campus de Gijón. / M. L.

El Ayuntamiento concede la licencia definitiva para que esté «construida y equipada en junio de 2019»

CRISTINA TUERO GIJÓN.

«Construida y equipada en junio de 2019». El empresario leonés Dionisio Ramos confirmaba a EL COMERCIO la fecha que, ahora sí, parece definitiva para que el campus de Gijón tenga una residencia de estudiantes. El Ayuntamiento confirmaba ayer la concesión de la licencia definitiva de obra, la que Rya Residencias esperaba desde hace más de un año para comenzar a levantar el equipamiento con total seguridad jurídica. «Esperamos que las obras se puedan iniciar lo antes posible para dar una solución definitiva a una reivindicación histórica de la comunidad universitaria», afirmó el concejal de Actividad Económica, Fernando Couto.

El calendario que se establece a partir de este momento, según explicó Ramos, pasa por elegir a la constructora que se hará cargo de los trabajos entre octubre y noviembre. Una empresa que saldrá de entre las que presenten sus ofertas al concurso que la adjudicataria lanzará en ese periodo. A partir de ahí, y tras resolver los trámites administrativos correspondientes en estos procesos, se empezará a pensar en la entrada de las máquinas en la parcela cedida por la Universidad de Oviedo al Ayuntamiento de Gijón y que se ubica entre la Escuela de Marina Civil y la Politécnica. Ya se han hecho catas y análisis topográficos del terreno para adelantar trabajo. En cualquier caso, esa primera piedra estará puesta en el primer trimestre del próximo año. Quince meses después, el campus de Gijón contará con la ansiada residencia de estudiantes.

Rya Residencias, como recordó ayer el Consistorio gijonés, tiene la concesión del equipamiento por 40 años, con una prórroga de 10 años más, con un pago de un canon anual de 40.000 euros (más IVA). Tendrá una capacidad total de 224 plazas, distribuidas en 74 habitaciones individuales, 68 dobles, ocho estudios y seis habitaciones accesibles. También contará con un aparcamiento cubierto y un pequeño gimnasio.

Satisfacción universitaria

En el campus de Gijón, el anuncio de la licencia definitiva era recibido con prudencia, pero con satisfacción. «Hasta que no veamos la primera piedra, no se pueden lanzar las campanas al vuelo, pero estamos en el camino adecuado. Se están cumpliendo etapas», afirmó el director de la EPI. Para Juan Carlos Campo, se ha llegado al «último eslabón, y estamos esperanzados en ver ya en funcionamiento una residencia clave para el futuro del campus de Gijón». En este sentido, señala que este equipamiento «favorecerá el desarrollo de nuevos másteres y potenciará las actividades internacionales», entre otras cosas. «Hablamos de una instalación básica para cualquier universidad y era una ausencia notable en el campus de Gijón. Hay que agradecer al Ayuntamiento de Gijón el trabajo realizado para lograrlo», aseveró Campo.

También el rector tuvo palabras de satisfacción para el anuncio del Consistorio gijonés. Según Santiago García Granda, en un campus donde «tenemos una ingeniería muy pujante, un Parque Científico al lado, y el apoyo del Ayuntamiento de Gijón, la residencia es lo único que falta».

La oferta de servicios de la instalación estará enfocada prioritariamente a universitarios o, en su defecto, a usuarios de la Milla del Conocimiento.

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