De la Residencia Sanitaria al CAHU

Diego Mariño.

A punto de cumplir 50 años, el Hospital de Cabueñes afronta su sexto gran cambio | El centro sanitario inició su actividad el 7 de agosto de 1968. Aunque fue ideado para escuela de enfermería, abrió como maternidad

Laura Fonseca
LAURA FONSECAGijón

Hasta 1968, en Gijón se nacía en Jove o en Cruz Roja. Algunos todavía venían al mundo en casa o en alguna clínica privada. Pero, a partir de agosto de hace casi medio siglo, se sumaría al mapa sanitario una nueva maternidad que lo cambiaría todo. El 7 de agosto de 1968, en pleno arranque de la Feria de Muestras y sin grandes pompas (no hubo acto de inauguración), nacía el germen de lo que ahora es Cabueñes. Se abría un edificio de apenas cuatro plantas y 206 camas. Se trata del bloque que en la actualidad alberga las consultas externas.

Los responsables del Instituto Nacional de Previsión Sanitaria consideraron necesario dotar a Gijón de otra maternidad. Aunque inicialmente el edificio había sido concebido como escuela de enfermería para alumnos de la Laboral, acabó abriendo como centro materno-infantil regentado por las monjas de la Orden de la Caridad. Al principio, solo contaba con enfermeras, matronas, algún médico y una sola ambulancia.

En sus inicios, el hospital gijonés, ahora CAHU (Cabueñes Hospital Universitario) tampoco se llamaba Cabueñes. Fue inaugurado bajo el nombre de un conocido médico gijonés, José Gómez Sabugo. Pero poco duró el homenaje póstumo a este facultativo, «fallecido en acto de servicio», cuentan las crónicas de entonces, ya que enseguida el centro hospitalario fue rebautizado popularmente como la Residencia.

En estos cincuenta años, Cabueñes sufrió muchos avatares, como el incendio de finales de 1976, e importantes cambios que modificaron su aspecto por completo. La ampliación y reforma arquitectónica de más de cien millones de euros que proyecta el Principado, y que le hará ganar otro centenar de camas, es la sexta actuación de calado a la que se enfrenta. Las obras han sido su seña de identidad en este medio siglo. En 1972, cuando funcionaba como maternidad exclusivamente, convivió con la construcción del edificio de hospitalización de ocho plantas.

El otro gran hito de Cabueñes hay que situarlo en 1993, cuando fue protagonista de otro cambio integral que le supuso ganar algunas camas más. Pero las necesidades de la población siguieron creciendo y el hospital seguía siendo pequeño. Las camas supletorias, un problema que persiste hoy en día, eran moneda corriente pues obligaban a los enfermos a convivir en habitaciones de tres camas. En 2002 se aprobó otra ampliación. En esta ocasión, para incorporar otras 96 camas más e intentar mejorar el confort de los pacientes con la creación de alguna habitación individual. Se pasó a un hospital de 494 plazas.

Cabueñes continúo su expansión y en 2011 procedió a su último gran lavado de cara: la construcción del nuevo edificio de hemodinámica (el de la pérgola). Ahora se enfrenta a su sexto cambio de calado, que le hará crecer otra vez en camas (casi cien) y también en metros (50.000 metros cuadrados), quirófanos (cuatro más) urgencias, zonas verdes (parque de 7.000 metros cuadrados), aparcamiento (1.279 plazas) y confortabilidad. Tras años de «crecer a trompicones», sus promotores vaticinan un cambio radical.

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