¿Cada cuánto se lava un cuchillo?

Tres ponentes explicarán mañana en el CMI Pumarín cómo generar menos residuos

LAURA CASTRO GIJÓN.

¿Cada cuánto se lava un cuchillo? ¿Se hace a mano o en lavavajillas? ¿Una vez que se oxide tendrá una segunda vida? Son algunas de las preguntas que plantea la economía circular -rama que promueve una producción responsable con el medio ambiente- para lograr una reducción en la generación de residuos. Este será el hilo conductor del Encuentro Nacional en Materia de Prevención de Residuos, organizado por Equo Asturias y Xixón Sí Puede, que tengrá lugar mañana a partir de las 10.30 horas en el Centro Municipal Integrado Pumarín Gijón-Sur.

El objetivo es explicarle a los asistentes qué es lo que pueden hacer para colaborar en esta causa y los expertos coinciden en señalar que todo pasa por asumir dos compromisos. El primero de ellos, consumir de manera responsable. Y el segundo, reducir la generación de residuos tomando diferentes medidas que van desde regalar servicios en lugar de objetos hasta no dejar los equipos electrónicos en suspensión mientras no se usan.

Se abre, por tanto, todo un abanico de posibilidades de colaborar en el cuidado del medio ambiente, entre las que destaca el ecodiseño, una manera de producir obligada por la Unión Europea en el caso de los electrodomésticos, pero a la que cada vez se suman más adeptos que ven en ella un nuevo mercado de competitividad empresarial esperando a ser explotado. «Te permite abrir la mente, generar diseños atractivos, darles una segunda vida a productos que antes pensarías directamente en tirar a la basura... Las opciones son infinitas», señala Carles Martínez, director de proyectos de Inedit y miembro del grupo de Sostenibilidad y Prevención Ambiental de la Universidad Autónoma de Barcelona. Durante su ponencia explicará a los asistentes que apostar por el ecodiseño es hacerlo también por «la calidad», pues asegura que «esa tendencia que hay de pensar que el cuidado ambiental tiene que emular lo cutre y lo rupestre es falsa. El ecodiseño da un valor añadido a los productos». Aunque reconoce que «para el ciudadano de calle el término todavía puede sonar lejano», cada vez son más las empresas que abogan por esta línea. Entre ellas, FINFA, proveedora gallega de envases de vino, y ARCOS, fábrica de cuchillería con sede en Albacete.

Sin embargo, tal y como destaca Jesús Pérez, responsable de la Comisión de Residuos de Ecologistas en Acción en Madrid, «no todo se debe dejar en manos de las empresas». El ciudadano de a pie «tiene mucha responsabilidad» en el cuidado del medio ambiente y debe adoptar medidas para evitar que su manera de consumir favorezca el aumento del número de residos que se genera diariamente su urbe.

Reparar, reutilizar y reciclar

Pérez invita a la población a reflexionar acerca de los cambios que se pueden hacer en el día a día. Por ejemplo, en el consumo alimentario. En las ciudades grandes, señala, hay cada vez más establecimientos que venden la comida a granel. Con esta iniciativa se evitan generar envases plásticos que acaban, en un gran porcentaje, flotando a la deriva en mares y oceános. De hecho, según recoge el informe 'Plásticos en el pescado y el marisco' elaborado por Greenpeace y presentado en agosto de 2017, cada segundo más de 200 kilos de plástico son vertidos al agua.

«Este mundo tiene límites y no podemos seguir favoreciendo el sobreconsumo», alertaPérez. Por eso, aboga por las tres 'R': reparar, reutilizar y reciclar. Anima a los ciudadanos a explotar al máximo las cualidades de un objeto hasta que ya no sirve para el fin para el que fue creado y es entonces cuando plantea darle otra utilidad. Una vez que todas las posibilidades estén agotadas, «entonces debemos pensar en el reciclaje» de ese producto.

Navarra, a la cabeza

Junto a Martínez y Pérez, estará Olatz Garde, otra de las ponentes del encuentro de mañana experta en gestión de residuos, quien expondrá el sistema de reciclaje de la comarca navarra de Sakana. La mancomunidad para la que trabaja, integrada por quincemunicipios, ha alcanzado ya los objetivos nacionales y europeos en materia de reciclaje fijados para 2020. Y también han logrado los establecidos por Navarra para el 2027.

Un 78% de la población de esta mancomunidad, según los últimos informes que datan de 2016 -el balance de este año está en proceso de elaboración-, recicla su materia orgánica mediante el compostaje individual o comunitario. Un sistema «efectivo, pero muy costoso logísticamente» que, tal y como destaca Olatz, «merece la pena». Aun así, está convencida de que «nos hemos preocupado mucho por el reciclaje y nos ha quedado como asignatura pendiente la prevención».

Por eso, aplaude medidas como las que pretende poner en marcha la comunidad de Navarra a través del nuevo plan de residuos. «Aplicarán un canon a los materiales que acaben en el vertedero, por lo que el servicio de basuras se encarecerá», explica, para añadir que «impulsar el reciclaje y la reducción de residuos es positivo para todos».

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