El catalanismo se ensaña con el restaurante de Gijon que defendió a sus clientes

El catalanismo se ensaña con el restaurante de Gijon que defendió a sus clientes

El altercado en un restaurante del barrio del Carmen se enquista en la red

EL COMERCIO
EL COMERCIOGijón

El cruce de versiones sobre el altercado protagonizado por una joven catalana y su marido asturiano en un conocido restaurante de Gijón el viernes sigue dando que hablar. La polémica ha traspasado fronteras y se ha instalado en la red. El establecimiento del barrio de El Carmen en el que ocurrieron los hechos en cuestión está recibiendo un aluvión de críticas negativas en TripAdvisor.

El restaurante apenas había recibido media docena de críticas en el último mes. Desde el viernes ha contabilizado más de una quincena de comentarios con la peor puntuación posible. «Han hablado mal a una pareja y los han insultado. No me parece bien que se discrimine a nadie, aun menos por el origen», reflexionó la usuaria HelenaP9. Otros, en cambio, optan por posicionarse si mencionar directamente la polémica. «Se respira un ambiente muy malo. Mucha chusma de clientes y de camareros. Espero que hagan una reflexión profunda», escribió este sábado el usuario Raul C.

Alba Luna Suárez publicó en sus cuentas de Facebook, YouTube y Twitter un vídeo grabado en la calle de Begoña para denunciar una supuesta agresión catalanófoba. Según la versión de la joven, las hostilidades se desencadenaron cuando pidió a los cinco vecinos de mesa, que conversaban en tono crítico sobre la situación en Cataluña, un cambio de conversación. Les hizo saber que era catalana, que se sentía molesta y les pidió que hablaran de otro tema. Esto acarreó, según su relato, una reacción violenta por parte de los comensales y de los responsables del restaurante, que les expulsaron «a patadas» del local acusándoles de ser de la CUP.

La versión del restaurante es bien diferente. Según el hostelero José Luis Camacho, una familia conversaba sobre las elecciones en Cataluña cuando Alba Luna «empezó a decir que estaban insultando al pueblo catalán». Uno de los comensales se dio la vuelta y le respondió en buen tono que era una conversación privada. En ese momento, según el hostelero, la joven se levantó, cogió una copa de vino y se la echó encima a los dos chavales, manchando además paredes, manteles, sillas y cartas. Cuando uno de los afectados se levantó para preguntar por su acción a la joven, su marido hizo lo propio con una actitud agresiva y el dueño del restaurante se puso «en medio» para evitar que el altercado fuera a mayores. Los vecinos de mesa de la joven llamaron a la Policía y ella empezó a increparles al grito de «fascistas». Al final la pareja marchó sin pagar cuando iban por el primer plato y una botella de vino del Penedés.

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