La revisión del catálogo amplía los usos permitidos para el palacete del Urquijo

Fachada principal del palacete del Urquijo visto desde las 'Letronas'. / JOAQUÍN PAÑEDA
Fachada principal del palacete del Urquijo visto desde las 'Letronas'. / JOAQUÍN PAÑEDA

El grupo inversor que lo ha adquirido podrá abrir un hotel exclusivo en él o dedicarlo a cualquier otro aprovechamiento del sector terciario

MARCOS MORO GIJÓN.

La actualización del catálogo urbanístico del municipio ampliará los usos admisibles para la sede histórica del Banco Urquijo. La ficha del palacete de los Jardines de la Reina mantiene la protección integral del inmueble, aunque abre mucho más el abanico de posibilidades sobre su aprovechamiento interior en atención a las peticiones del grupo inversor que lo adquirió la pasada primavera.

En el catálogo de 2010 el uso predominante era el de oficinas, pero en la revisión que se tramita ahora el uso principal pasará a ser el terciario. Y como no se delimita clase se supone que abarca todas las opciones posibles: hotelería, hostelería, oficinas, espectáculos, academias, gimnasios, comercio, recreativos...

Tal y como adelantó El COMERCIO, un grupo inversor extranjero -en concreto mexicano- con representación local cerró hace unos meses un acuerdo con Unicaja, entidad que absorbió en 2014 a Caja España y Caja Duero, para la adquisición de este edificio diseñado por el arquitecto Enrique Rodríguez Bustelo. La operación de compraventa superó los tres millones de euros.

La pretensión de los nuevos dueños del palacete del Muelle es desarrollar un proyecto hotelero exclusivo, lo que se conoce como hotel boutique. Un concepto de hotel que surgió en la década de los años 80 del pasado siglo en Nueva York para definir a aquellos establecimientos hoteleros que buscan un estilo y carácter propio por localización urbana, arquitectura singular del edificio y servicio personalizado. Todo ello en contraposición con la oferta de las grandes cadenas de hoteles.

En aras de la rentabilidad, además de habitaciones en el edificio tendrían cabida otros usos complementarios según los horarios del día y contaría con zona de restauración.

La flexibilización de los usos del edificio en el catálogo urbanístico era una de las necesidades que los empresarios habían trasladado al Ayuntamiento para poder materializar la inversión que tienen prevista. En cualquier caso, no se permitirá incrementar la altura actual de la histórica edificación.

El inventario actualizado de bienes protegidos del municipio, que obtuvo dictamen favorable en la última reunión de la Comisión de Urbanismo, se sacará a exposición pública junto con los cambios consensuados introducidos vía alegaciones en el Plan General de Ordenación (PGO). La idea del equipo de gobierno es aprobar inicialmente el catálogo y el informe de alegaciones del PGO en el Pleno del 13 de septiembre.

El edificio de los Jardines de la Reina se construyó entre 1918 y 1920 para albergar la Sociedad de Fomento de Gijón, aunque finalmente su primer uso fue como sede del Banco Minero Industrial. Durante la Guerra Civil fue usado como checa republicana y en 1942 el Banco Urquijo tomó el control. Los años de mayor pujanza se vivieron en las décadas de los sesenta y setenta, cuando llegaron a trabajar en la oficina más de medio centenar de personas. Su nombre no paró de cambiar desde los ochenta: Banco Urquijo y Unión, Herrero y Caja España.

El edificio se postuló en su momento para acoger el Casino, pero el Urquijo no quiso vender. La Autoridad Portuaria de Gijón también tuvo intención de trasladar allí sus servicios administrativos.

Fallida delegación de zona

Caja España compró el palacete en 2007, antes de la crisis, por seis millones al SabadellHerrero con la intención de establecer su dirección territorial para el Norte. El proyecto nunca llegó a cuajar pese a que se realizaron obras con esa finalidad.

El inmueble permanece cerrado desde abril de 2008. Sus últimos usuarios fueron los seis empleados de la sucursal de Caja España en la calle Corrida con motivo de las obras de reforma de su propia oficina. De allí también acabó marchándose al poco tiempo la notaría del Muelle, cuyo titular es José Clemente Vázquez, que tenía arrendada el 60% de la primera planta del palacete. Esta notaría se mudó a un entresuelo del número 6 de Marqués de San Esteban.

Lo único que se utiliza en este momento del edificio y su finca es su aparcamiento.

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