El Piles se equipa de solidaridad

Algunos de los artículos donados por Abelardo, José Antonio Redondo, Antonio Maceda, Pablo Carreño, Isabel Fernández y Juan Mata, y expuestos en el colegio. / JORGE PETEIRO
Algunos de los artículos donados por Abelardo, José Antonio Redondo, Antonio Maceda, Pablo Carreño, Isabel Fernández y Juan Mata, y expuestos en el colegio. / JORGE PETEIRO

El colegio organiza una rifa a favor de la asociación Galbán contra el cáncer infantil

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

Desde hace días, a los profesores del colegio público Río Piles les cuesta lograr que sus alumnos mantengan la fila y pasen de largo por el vestíbulo del centro. Sus miradas se posan, fascinadas, en la camiseta del piragüista Saúl Craviotto , la equipación de Juan Mata, la raqueta de Pablo Carreño o el banderín del Sporting... Pero los pequeños también se paran a depositar mensajes de apoyo a niños enfermos de cáncer en una urna que comparte espacio con los artículos deportivos.

Entre febrero y marzo, los más de veinte objetos que componen esta peculiar exposición serán sorteados en una rifa para la que ya se han vendido más de quinientas papeletas. También se hará un mercadillo solidario en el que los alumnos del centro venderán «pulseras, manualidades, llaveros o dibujos». Los beneficios -así como los mensajes de ánimo - irán destinados a la asociación Galbán, que proporciona apoyo social, emocional y educativo a niños con cáncer y a sus familias.

«Queremos que los alumnos aprendan valores y se involucren en el proyecto»

De esta forma, «además de la ilusión de que les pueda tocar algo, los niños son muy conscientes de que están colaborando», destaca Óscar Fernández Vega. El profesor lleva tres meses trabajando mano a mano con Silvia González Mallada, la madre de dos niños del centro de quien partió una iniciativa que ha ido creciendo de forma imparable gracias a la tenacidad de ambos, y que además de solidaria es didáctica. En las vitrinas, acompañadas de fichas informativas, «están representados deportes y deportistas muy importantes que por desgracia no tienen mucha presencia en los medios, como Damián Quintero, número uno del ranking mundial de kárate», comenta el docente. Al fin y al cabo, «esto es un colegio, y lo que queremos es involucrar a nuestro alumnado en un proyecto para que aprendan ciertos valores». «Y que disfruten la satisfacción de poder hacer algo por los demás», apunta Silvia, que reconoce que precisamente eso es lo que le mueve: «Me estoy esforzando con muchísimo gusto, orgullosa de saber que esto va a ser para los niños».

Apoyo «fundamental»

Silvia conoció la asociación a través de otra madre del centro. «Cuando José Luis Palacios -representante de Galbán- me explicó su proyecto, se me ponían los pelos de punta. Tengo dos niños y gracias a Dios nunca he tenido que acudir a una asociación como esta, pero todo lo que hacen es para quitarse el sombrero», expone. Al parecer, la admiración fue mutua. «Rápidamente, Silvia me transmitió su entusiasmo», afirma Palacios. Le llamó la atención «el cariño y esfuerzo volcados en el proyecto». El apoyo que la asociación recibe a través de iniciativas como esta es «fundamental». «Las ayudas públicas son limitadas, y si no es gracias a estas ideas sería muy difícil llevar a cabo los proyectos que desarrollamos y crecer como llevamos haciéndolo desde el año 2001», defiende.

«El cáncer infantil asusta mucho, por eso es imprescindible que los niños puedan conocer qué es, y comprender que es algo normal y que pueden tener un compañero que lo padezca», explica también el representante de la asociación. Con la excusa de las equipaciones deportivas de sus ídolos, los niños del Río Piles se están volcando en aprender una de las lecciones más importantes: la solidaridad.

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