La rocambolesca fuga de 'Dío'

Un perro perdido en Sotiello hace diez días aparece en el cerro y nada hasta la playa

OLAYA SUÁREZ

No se sabe como 'Dío' acabó donde acabó, pero lo que sí está claro es que ayer este perro mestizo de diez años volvió a nacer. Tuvo la suerte de cara y después de casi dos semanas en paradero desconocido, tras escaparse de su casa en Sotiello, fue encontrado por un pescador -Ramón Díez- en el pedrero del Cerro de Santa Catalina. Lo insólito de su aventura no acaba ahí. El animal, muy asustadizo, se echó al agua cuando los bomberos intentaron cogerlo. Se tiró al Cantábrico y nadó, guiado por los bomberos y el pescador, hasta la playa de San Lorenzo, donde, ya exhausto y sin apenas fuerzas, pudo ser recogido por el lacero municipal. Se recupera del susto y la deshidratación en una clínica veterinaria.

Esta historia con final feliz empieza a principios de la semana pasada, cuando 'Dío', cruce de labrador, se escapó de su casa de Sotiello. Su dueño, José Manuel Crespo, peinó la zona día y noche. Empapeló el entorno con carteles para tener noticias de su compañero. Pero nada. El perro no aparecía. Hasta que ayer, a primera hora de la mañana, le sonó el teléfono. Era el lacero que, tras cotejar el chip del animal, le avisaba de que su perro había aparecido a los pies del Elogio y desde allí se había ido nadando hasta el arenal de San Lorenzo.

«No me explico todavía cómo pudo acabar ahí, pero de lo que estoy casi convencido es de que no lo llevó nadie porque es muy muy asustadizo y no se deja coger, mira los problemas que tuvieron los bomberos para poder acercarse a él», comenta José Manuel Crespo, que intenta reconstruir en su mente el recorrido que pudo hacer su mascota para acabar en tan recóndito lugar y sin heridas aparentes que puedan hacer pensar que el animal se precipitó desde la parte alta de la Atalaya. «Estuvimos alguna vez en el Cerro, pero no sé por qué se dirigió hasta allí, sobre todo porque tuvo que cruzar toda la ciudad y le asustan las motos, los coches, los ruidos... Lo tuvo que pasar mal...», lamenta José Manuel Crespo, que nada más recoger a 'Dío' se lo llevó al veterinario.

«Estaba bastante mal, cuando me vio ni reaccionaba, los bomberos y el lacero contaron que llegó a la orilla y empezó a vomitar porque había tragado bastante agua, a lo que se suma que llevaba casi dos semanas fuera sin comer ni beber», explica el hombre, que ahora solo espera «que salga para adelante». «Tiene diez años y antes de este susto estaba en buena forma física, así que espero que se recupere poco a poco», dice.

Deshidratado y agotado

Llegó al veterinario con síntomas de deshidratación y agotamiento y los análisis de sangre revelaron un problema en el hígado. Después de varias horas en la clínica se pudo ir a casa a descansar y a seguir un tratamiento ambulatorio, arropado por su familia y lejos de las calles por las que vagó sin rumbo fijo hasta que, por azar o porque su olfato le llevó hasta un lugar mínimamente conocido para él, acabó a los pies del Cerro para sorpresa de todos. El destino, cuando las fuerzas ya le empezaban a flaquear, le puso al pescador en su camino.

El resto ya es historia. La historia que sólo 'Dío' conoce.

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