«Salid del taxi lo más rápido posible»

Iván Rodríguez-Zapico, durante el curso de prevención y seguridad que impartió ayer. / PALOMA UCHA

Mujeres conductoras participan en un curso para aprender a repeler un ataque

AIDA COLLADO GIJÓN.

Cuando pierde un combate, un experto en artes marciales vuelve a casa. No siempre es el caso de los ciudadanos que son atacados en la calle o en sus coches. Con su reacción se juegan la vida. En solo un segundo hay que decidir entre dos opciones. Solo dos: «O corres o peleas con todo lo que tienes». No hay medias tintas ni segundas oportunidades. La agresión puede ser brutal y si la respuesta no está a la altura, el desenlace puede ser fatal. Así que si no estás seguro de poder incapacitar -y eso es dejar 'ko'- al agresor, solo queda un camino: tratar de escapar y ponerse a salvo. Esa idea, tan dura e incómoda como real, fue la que Iván Rodríguez-Zapico, instructor de Krav Maga de la Federación de Luchas Olímpicas y D. A. del Principado -y agente de la Policía Nacional- quiso grabar a fuego en la mente de la quincena de mujeres taxistas que ayer iniciaron un curso de defensa personal, coordinado por la propia federación y la Fundación Municipal de Deportes.

La primera clase fue teórica. No por ello, fácil. Comenzó con un vídeo, grabado esta misma semana en otro país, en el que un taxista es apuñalado hasta la muerte por un atracador frente a la cámara que lleva incorporada el coche. Antes de ello, explicó Rodríguez-Zapico, ya se «masca la tragedia». El agresor «no mira a los ojos del taxista», que parlotea inocente de forma animada. «Mira hacia atrás», vigilante, controlando la situación. «Le lleva a su terreno», pidiéndole tras llegar a destino que le lleve a otra parte. Es evidente: algo no va bien. En esas situaciones, dijo, «coged las llaves y echad a correr. No lo dudéis». Esa es la primera norma: «No seáis temerarias».

El hombre del vídeo pagó sus errores con la vida. El primero, quizá, fue no entender que «un coche no es un gimnasio, es un espacio confinado, sin libertad de movimiento. Probablemente hayáis dado clases de defensa completamente inútiles en vuestra situación. Para vosotras, es mucho más importante la estrategia y la prevención que la técnica», evidenció el instructor.

«Todas deberíais llevar mampara en el vehículo y un espray y un silbato, siempre a mano»

Desgranó una serie de normas de seguridad básicas. Una de las más importantes es «que nadie se suba a vuestro coche cuando tenéis el cinturón de seguridad puesto». Primero, «antes de ponerlo, decidid si os fiáis del cliente», les aconsejó. Y, por si el instinto les falla, existen unas herramientas que pueden cortar el cinto, en caso de que esté siendo utilizado contra nosotros o queramos huir. Esto último no es tan sencillo. En las clases prácticas aprenderán a caer y rodar para evitar lesionarse y autoincapacitarse, pero ayer se centraron en la prevención. Por ejemplo, en parar a unos metros del cliente para tener tiempo de echarle un ojo antes de que se suba al vehículo.

Hay otras herramientas tremendamente útiles. «Todos deberíais llevar mampara», instó Rodríguez-Zapico. Aunque le pusieron peros: «Muchas la tuvimos y la quitamos. Es una modificación sustancial de las condiciones del vehículo, hay que pasar otra ITV, deja solo tres plazas en el vehículo...», le respondieron. También «es una cuestión de seguridad», zanjó. Como lo es llevar unas pocas monedas y billetes a la vista, pero esconder la recaudación. O circular con los seguros bajados, comprarse un espray -lacrimógeno o de pimienta- y un silbato para repeler posibles ataques.

Las participantes en el curso también abordarán los aspectos psicológicos de la violencia contra las mujeres, entrenarán en tatami defensa en suelo y de pie y aprenderán las técnicas básicas de defensa, ataque y huida en vehículo. Con beneficios para ellas y sus clientas.

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