El Sanatorio Covadonga abre la primera unidad de daño cerebral y medular de Asturias

Por la izquierda, Sara Ortal, terapeuta ocupacional; María Gorrite, enfermera, Patricia Lucas, logopeda; Eva Menéndez, fisioterapeuta, y Laura Clavel, médico especialista en Medicina Interna. La unidad la completan el neurólogo José María Sánchez, el neurocirujano Marco Álvarez, la neuropsicóloga Susana Rozas y Susana Fernández, responsable de atención al paciente. /UCHA
Por la izquierda, Sara Ortal, terapeuta ocupacional; María Gorrite, enfermera, Patricia Lucas, logopeda; Eva Menéndez, fisioterapeuta, y Laura Clavel, médico especialista en Medicina Interna. La unidad la completan el neurólogo José María Sánchez, el neurocirujano Marco Álvarez, la neuropsicóloga Susana Rozas y Susana Fernández, responsable de atención al paciente. / UCHA

Trabajará en la rehabilitación de pacientes con enfermedades degenerativas o vasculares y víctimas de accidentes de tráfico o laborales

LAURA MAYORDOMOGIJÓN.

El Sanatorio Covadonga pondrá en marcha en noviembre una Unidad de Daño Cerebral Adquirido y Grandes Lesionados, que atenderá tanto a pacientes con daño cerebral como con daño medular en la fase subaguda o de rehabilitación. Será la primera de estas características que funcione no solo en Asturias, sino también en las provincias limítrofes «dado que tampoco existe en Lugo, Orense, León, Palencia o Cantabria», destaca el gerente, Javier Valbuena. Hasta ahora, buena parte de los pacientes con estas patologías que precisaban neurorrehabilitación tenían que trasladarse a centros como el hospital de lesionados medulares de Toledo o el Instituto Guttmann, en Barcelona.

Dirigida por la doctora Laura Clavel, contará con un equipo en el que participan enfermeros, auxiliares, terapeutas ocupacionales, psicólogos, fisioterapeutas, logopedas y médicos especialistas en Neurología, Medicina Interna y Neurocirugía. Además, «en el caso de que surgieran complicaciones u otro tipo de patología se contaría con el resto de especialistas del sanatorio como colaboradores», apunta la doctora Clavel.

A partir de noviembre empezarán a tratar a pacientes con enfermedades degenerativas o vasculares como pacientes que han sufrido accidentes traumáticos, de tráfico, laborales o caídas. «Pueden ser personas que hayan tenido un ictus, tanto isquémico como hemorrágico, o personas a las que se les ha tenido que intervenir de un tumor cerebral o lesiones medulares de todo tipo. Los más frecuentes son por accidentes de tráfico pero, con el aumento de edad de la población, cada vez hay más lesiones medulares de origen postumoral o vascular o por enfermedades degenerativas», expone la especialista en Medicina Interna y directora de la futura unidad.

Urinarias y respiratorias

Lo primero que se hará con los pacientes que acudan a esta Unidad de Daño Cerebral Adquirido y Grandes Lesionados es una valoración general y la adopción de medidas para prevenir las complicaciones propias de cada caso. «Por ejemplo», expone la doctora Clavel, «los pacientes con lesión medular tienen mucha frecuencia de infecciones urinarias y respiratorias. Se trata de prevenirlas y tratarlas cuando aparezcan». Asimismo, los pacientes entrarán en un programa de rehabilitación integral. «Una rehabilitación motora pero sobre todo orientada a las actividades de la vida diaria, como comer, vestirse, asearse, para que el paciente se pueda reintegrar en su vida normal», añade. También tratarán las complicaciones psicológicas derivadas de estas enfermedades «porque tienen un gran impacto en el estado emocional de las personas». Es ahí donde entra en juego el trabajo del psicólogo, que incluso podría atender a los familiares del paciente.

Según datos del propio Sanatorio Covadonga, en 2008 había en Asturias casi 13.200 personas con daño cerebral adquirido y el Principado, junto con Galicia y Murcia, era la comunidad con una mayor prevalencia de esta patología. Ictus, tumores y enfermedad vascular aparecen sobre todo a partir de los 50 años, sin diferencias significativas por razón de sexo. Las lesiones medulares, en cambio, suelen derivar de accidentes de tráfico, laborales o por actividades deportivas o de ocio. «Suelen aparecer en pacientes jóvenes, en la tercera o cuarta década de vida. Y es más frecuente, en una relación cuatro a uno, en hombres que en mujeres. Sin embargo también se está viendo un segundo pico de incidencia, en pacientes a partir de los 50 o 60 años.

Ahí está más igualada la lesión medular tanto en hombres como en mujeres debido a que suelen producirse por causas degenerativas o de tumores», expone Laura Clavel.

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