Atrapados en Gijón cuando abrían la cámara acorazada de una joyería

Los agentes conducen a un detenido con la cabeza agachada./ JOAQUÍN PAÑEDA
Los agentes conducen a un detenido con la cabeza agachada. / JOAQUÍN PAÑEDA

Una unidad de la Guardia Civil de Madrid seguía a la banda itinerante, que fue pillada in fraganti cuando trataba de abrir la cámara acorazada

PALOMA LAMADRID GIJÓN.

Parecía una escena sacada de una película de acción, pero era la pura realidad. La Guardia Civil desplegó a última hora de la tarde de ayer un espectacular operativo para detener a los seis miembros de una banda itinerante que intentaban robar en una joyería situada en la calle Roncal, frontera entre Pumarín y El Llano. Equipados con metralletas, chalecos antibalas y pasamontañas, los agentes pillaron in fraganti a los ladrones, de nacionalidad española. Una unidad de la Benemérita de Madrid inició la investigación sobre este grupo delictivo y solicitó el apoyo de la comandancia gijonesa para colaborar en la detención. Accedieron a la joyería Canteli, situada en Roncal, mediante un butrón que practicaron en el local anexo, ambos cerrados al ser domingo. Desde este bazar de productos del hogar, donde forzaron la cerradura, los atracadores pudieron llegar al establecimiento del que pretendían llevarse un suculento botín. Ya habían practicado un agujero en la cámara acorazada cuando los agentes interrumpieron su operación. Según explicaron fuentes del instituto armado, los ladrones no iban armados. Permanecieron retenidos en el interior de la joyería durante más de una hora hasta que finalmente fueron trasladados al cuartel, lo que generó una enorme expectación entre los vecinos del barrio. Algunos incluso bajaron a la calle en zapatillas para conocer qué había sucedido. Precisamente fue una residente en la zona quien alertó a María de los Ángeles Rodríguez, la propietaria de la joyería Canteli. «Estaba en casa y fue una vecina quien me avisó. Todavía no sé nada», indicó visiblemente nerviosa, tanto que hasta el vaso con tila que sujetaba temblaba en sus manos.

También acudió al lugar de los hechos la propietaria del bazar Tendencias, donde los ladrones practicaron el butrón. «Me avisó la Guardia Civil a las nueve de la noche. Según me dijeron, estuvieron un rato en mi tienda porque colocaron las cosas para tapar la vista», de modo que desde la calle no se apreciase lo que hacían, explicó Ángeles Jiménez.

Los 'butroneros' realizaron la operación con mucho sigilo. No en vano, son especialistas en este tipo de atracos. De hecho, la arrendadora de dicho local, Zulima Cueto, vive enfrente y aseguró que no vio nada sospechoso. «No me enteré de nada», señaló. Tampoco saltó la alarma de Canteli, por lo que solo los agentes de la Guardia Civil sabían qué estaba ocurriendo en el interior de la joyería. Nunca antes había sufrido una tentativa de robo. El dispositivo habilitado obligó a cortar la calle Roncal para garantizar la seguridad de los ciudadanos y el correcto desarrollo de la operación policial. La Benemérita acordonó la zona para impedir el paso de los viandantes al tramo donde se sitúan ambos comercios. Además, la Policía Local colaboró cortando el acceso a los vehículos, que fueron obligados a desviarse.

«¡Qué asco me da esto!»

Decenas de personas se agolpaban en las aceras para contemplar semejante operativo. Incluso algunos estaban en terrazas cercanas viendo el ir y venir de los agentes. «¡Qué asco me da esto! Toda la vida trabajando para que te pase algo así», señaló indignada una vecina mientras intentaba consolar a la joyera. Los seis integrantes de esta banda delictiva permanecen detenidos a la espera de pasar a disposición judicial en los próximos días.

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