Semana Santa | Una multitud en la Resurrección

El encuentro de la Virgen de la Alegría y el Cristo Resucitado fue seguido por una multitud de fieles. / DANIEL MORA
El encuentro de la Virgen de la Alegría y el Cristo Resucitado fue seguido por una multitud de fieles. / DANIEL MORA

Miles de personas acuden a la procesión del Encuentro, que la lluvia respetó | «Nos ha quitado el mal sabor de boca de los días anteriores», asegura el hermano mayor de la cofradía de la Vera Cruz

LAURA CASTRO GIJÓN.

Era un día de celebración, y así lo anunciaba la música de la Banda de Gaites Villa de Xixón minutos después de las once y media de la mañana en el Campo Valdés. Por unos minutos, la alegría ante las condiciones meteorológicas favorables, se quedaba en un breve suspense con la caída de algunas gotas de agua. «Parece que nos quiere recordar que esta Semana Santa ha estado ligada a la lluvia», comentaba Marisa López, una de las primeras devotas en llegar al pasillo que se formó entre el Cantábrico y la Antigua Pescadería para presenciar el Encuentro tras la Resurrección.

Todo se quedó en una falsa alarma. La lluvia respetó la celebración. Y el paso de San Pedro Apóstol, el primero en salir a hombros de los cofrades de la Vera Cruz, emprendió su marcha por el barrio alto a través de la avenida de La Salle. Tras él, el de la Virgen de la Alegría, portado por los costaleros de la Santa Misericordia, iniciaba el camino con las campanadas del mediodía de la capilla de la Soledad. Y, en último lugar, el Cristo Resucitado partía de la Basílica del Sagrado Corazón a hombros de la hermandad del Santo Sepulcro.

Los tres pasos recorrieron las calles de Gijón acompañados por una multitud de fieles que vivieron con especial ilusión la procesión de ayer. «Por lo menos hemos podido quitarnos el mal sabor de boca de los días anteriores», comentó Juan Antonio Rodríguez, hermano mayor de la Vera Cruz.

El momento más especial llegó cerca de la una del mediodía. Por la plaza Mayor se abría paso la Virgen de la Alegría, a la que se sumaba San Pedro Apóstol al bajar de Cimavilla. Frente a ellos y por el paseo del Muro, el Cristo Resucitado enfilaba su camino hacia el Encuentro.

Cuando los tambores y las gaitas pararon, los cofrades de las tres hermandades se quitaron los capirotes y el silencio que invadía el ambiente frente a la Antigua Pescadería se rompió con un sonoro aplauso que se repetiría cuando la Virgen de la Alegría se acercó al Cristo. «Es tan bonito de ver que es imposible no emocionarse», comentaba un grupo de devotas. «El momento más especial es cuando se quitan los capirotes y el manto negro de la Virgen se cambia por el blanco. Esa es la alegría de la Resurrección», añadían.

Una vez madre e hijo escenificaron el Encuentro, los pasos pusieron rumbo a San Pedro, donde el párroco Javier Gómez ofició la misa solemne de Pascua.

«Ha sido una mañana muy bonita. La gente nos ha arropado muchísimo y eso es lo más positivo que nos podemos llevar de esta Semana Santa», valoró el hermano mayor de la Vera Cruz.

La juventud, protagonista

Durante el Domingo de Resurrección destacaron los jóvenes que van uniéndose a las cofradías gijonesas para alegría de sus miembros más veteranos. «Estamos muy ilusionados viendo tantos niños y adolescentes sumándose a nuestras hermandades. Esperamos seguir aumentando el número cada año», comentó Iván González, hermano mayor del Santo Sepulcro.

Con esta intención y para compensarles por el lluvioso Domingo de Ramos, las tres cofradías gijonesas decidieron incluir a cincuenta niños, que se están preparando para tomar la Primera Comunión y que tienen vinculación con estas hermandades, en la procesión de la Resurrección. «Esta Semana Santa se han acercado muchos pequeños a las cofradías para ayudarnos con los preparativos de los pasos y de las procesiones. Nos vamos abriendo poco a poco y eso es lo importante, que vean esto como algo normal que no tiene otra connotación más que sacar a la calle las imágenes para que los gijoneses puedan verlas», indicó Rodríguez. Señaló, asimismo, que la Semana Santa «no es la única actividad que realizan a lo largo del año», aunque reconoció que «es un buen escaparate para llamar la atención de nuevos integrantes».

Para los padres también es emocionante ver a sus hijos procesionar por las calles de Gijón. Así lo confirmaron César Manuel Martínez y Carmen Lameiro. Su hija María Antonia tiene dieciséis años y lleva desde los doce saliendo con la cofradía de la Vera Cruz. «Fue decisión suya, pero para nosotros verla con la mantilla y acompañando las procesiones es algo muy especial», comentó su padre.

El relevo generacional es una de las cuestiones que más preocupan a las hermandades para garantizar su futuro en la ciudad. «Éramos cerca de setenta personas en la comida de la Vera Cruz. Da gusto ver a tanta gente participando en esto», confesó Rodríguez. La otra cuestión que más quebraderos de cabeza les ocasiona es el «escaso» apoyo económico por parte del Ayuntamiento. «Estamos intentando negociar con la concejala de Hacienda, Ana María Braña, para la próxima Semana Santa», aseguró el hermano mayor del Santo Sepulcro.

Estos dos temas saldrán a relucir en la merienda que está prevista hoy, tras la eucaristía de Acción de Gracias de las 19 horas en la iglesia de San Pedro. Las cofradías se reunirán para analizar todo lo acontecido durante la Semana Santa y ver cómo mejorar las celebraciones para el próximo año.

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