«Los serenos somos carne de selfie»

Serenos Ángel, Antonio, Ana María, Aurora, Mario, Rosa e Iván, en El Parchís, minutos antes de iniciar su jornada de trabajo.
Serenos Ángel, Antonio, Ana María, Aurora, Mario, Rosa e Iván, en El Parchís, minutos antes de iniciar su jornada de trabajo. / JOAQUÍN PAÑEDA

«En verano hacemos de vigilantes y de guías», relata el director del servicio que en 2018 cumplirá veinte años de funcionamiento | Los turistas extranjeros «nos confunden con los 'beefeater' de Londres», afirman

LORETO BARBÓN GIJÓN.

'Patrullan' las calles de la ciudad desde las once de la noche hasta las siete de la mañana, todos los días del año excepto uno: el 18 de octubre, cuando se celebra San Pedro Alcántara, patrón de los serenos de Gijón. Estos profesionales atienden «pequeñas incidencias» que van desde la pérdida de unas llaves hasta el acompañamiento al cajero. «Hay gente que prefiere no volver sola al coche a altas horas de la madrugada o que pide al sereno que, por favor, la acompañe a sacar dinero de un cajero automático. Normalmente todo se queda en pequeñas anécdotas, pues vivimos en una ciudad tranquila», explica Lorenzo Pañeda, director de Serenos de Gijón.

De todas formas, durante los meses de verano, las incidencias que atienden estos profesionales aumentan «considerablemente», sobre todo de mano de los turistas, alguno de los cuales, principalmente extranjeros, les confunden con una suerte de 'guardia británica'. «Cada vez vemos más gente que quiere hacerse fotos con nosotros como si fuéramos los 'beefeater' de la Torre de Londres», comenta Pañeda entre risas, quien asegura que a los veraneantes les causa mucha curiosidad su presencia.

«La gente tiene interés por saber qué hacemos y quiénes somos y nos pregunta en qué consiste este trabajo. Se sorprenden mucho al descubrir que nuestras funciones son muy diversas y, al final, quieren sacarse una foto con el sereno. Somos carne de 'selfie'», bromea.

A través de las redes sociales, la plantilla de Serenos de Gijón comparte algunas de las anécdotas derivadas de su trabajo, ganándose habitualmente la aprobación de los vecinos y el agradecimiento de los usuarios.

«Atendemos a extranjeros que se despistan y no saben volver al hotel. Otros que pensaban que les habían robado el coche pero, en realidad, lo que había pasado era que la grúa se lo llevó porque lo habían aparcado en línea amarilla», ilustran.

En estos días de agosto, apuntan, también se multiplican casos de gente que se pasa un poco con el alcohol. «Hemos tenido que despertar a un chaval que se quedó dormido debajo de un coche, otro apoyado contra un árbol... », relata el director.

Farmacias de guardia

Otra de las incidencias que se disparan durante los meses de verano está relacionadas con los servicios. «Hemos notado un aumento de casos en los que la gente pregunta por las farmacias de guardia. Lo cual llama mucho la atención porque, hoy en día, con un GPS puedes llegar a cualquier sitio, pero parece que la gente prefiere hablar con el sereno por miedo a que el navegador no esté actualizado y te mande por una calle en obras, por ejemplo».

En cuanto a los robos, Lorenzo Pañeda señala que «los pandilleros habituales de Gijón se cortan mucho al ver un sereno o un agente de Policía» lo cual supone en la práctica una equiparación del efecto disuasorio de ambos ante un potencial hecho delictivo. «Los robos más 'espectaculares' los protagonizan bandas organizadas que, normalmente, vienen de fuera y no reparan en nosotros. Pero los locales sí lo hacen y, en muchas ocasiones, se echan atrás al vernos con el uniforme, pues saben que vamos a avisar a la Policía», explica el director del servicio.

La empresa Serenos de Gijón celebran el próximo año veinte años de servicio y lo afrontan orgullosos de su labor. «Estamos ahí gracias a la colaboración de los comercios, de los propietarios de negocios de hostelería, de los vecinos y del Ayuntamiento de gijón. Si nuestro trabajo no fuera útil para la ciudadanía... Esto no tendría ningún sentido».

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