«Mi sobrino desnudaba a su madre para ver si guardaba dinero en la ropa»

El abogado de la defensa, José María Rodríguez. / D. ARIENZA
El abogado de la defensa, José María Rodríguez. / D. ARIENZA

La hermana de la mujer que se precipitó por una ventana en El Coto avala la tesis de la fiscalía y acusa al investigado de coaccionar a la víctima

P. LAMADRID GIJÓN.

Emilia L. G. no pudo reprimir el llanto cuando compareció ayer ante en el juzgado de lo Penal número 3. Lágrimas que derramó al recordar el calvario que, según su testimonio, pasó su hermana. Un suplicio que llevó a María Luisa L. G. a precipitarse por una ventana de su vivienda, situada en la calle Feijoo, en El Coto, el pasado 13 de enero. «Le quitaba el dinero, le pegaba, le llegó a pisar la cabeza e, incluso, la desnudaba para ver si guardaba dinero en la ropa», declaró en alusión a su sobrino.

Francisco T. L. fue trasladado desde el centro penitenciario de Asturias para responder de los delitos que se le imputan: quebrantamiento de condena, coacciones y violencia habitual. Por ellos, la fiscalía mantuvo su petición de siete años y medio de condena, así como el pago de 6.000 euros, a su hermana e hija de la víctima por los daños morales ocasionados. Emilia L. G. manifestó que su hermana le había relatado en varias ocasiones los problemas que tenía con su hijo. «No sé qué le hacía, pero le pegaba. Le tiraba del pelo para no dejarle marcas, tanto que se estaba quedando calva», apuntó, aunque también admitió que ella no presenció agresión alguna. Asimismo, declaró que su hermana llevaba años a tratamiento por depresión «y pedía ayuda a todo el mundo». El motivo de las coacciones era económico, pues el investigado era ludópata. «Él iba a su casa, sobre todo cuando cobraba la pensión», pese a tener a tener una orden de alejamiento que le prohibía acercarse a su madre, que incumplió tal y como el propio acusado reconoció.

Dos vecinos del edificio donde vivía la víctima señalaron que les había pedido auxilio en varias ocasiones. Asimismo, relataron que era frecuente escuchar discusiones, gritos y golpes procedentes de su domicilio. Por su parte, la expareja sentimental de Francisco T. L. y madre de su hijo, señaló que el encausado la había llamado por teléfono justo después de que María Luisa L. G. se precipitase por la ventana. «Me dijo: 'Yo no la he tirado, pero es culpa mía. Todo por el puto dinero'», declaró.

Condenas por maltrato

«El caso de María Luisa es un ejemplo del fracaso del sistema», recalcó la fiscal. La mujer había solicitado ayuda a Servicios Sociales, a los hospitales de la ciudad y a la Policía, «pero ninguna medida pudo evitar su fallecimiento». El ministerio público consideró probado que el acusado sometía su madre a constantes peticiones de dinero, a las que ella accedía por miedo, puesto que ya había sido condenado por maltratarla.

Según la fiscal, el 12 de enero, el encausado acompañó a su madre al banco y dejó su cuenta con un saldo negativo de 380 euros. Por su parte, el abogado de la defensa, José María Rodríguez Menéndez, pidió la libre absolución para su representado porque no es lícito «sacar a colación hechos que ya han sido juzgados», como los episodios violentos. Además, negó las coacciones porque «al banco no iba a punta de pistola».

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