«Solo se puede frenar el yihadismo con educación y control de la población»

Nieves Talens, inspectora jefe de la Policía Nacional, experta en yihadismo, ayer, en el recinto ferial Luis Adaro. / AURELIO FLÓREZ
Nuria Talens Cervero - Inspectora jefe de la Policía Nacional, experta en yihadismo

«Hay que regularizar la gran masa de refugiados que llega a Europa para ver de dónde vienen, quiénes son y a qué se van a dedicar»

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

Nieves Talens Cervero es inspectora jefe de la Policía Nacional y experta en yihadismo. Ayer, impartió una conferencia sobre el extremismo islamista en el I Congreso Internacional 'La Policía ante el reto de la globalización', que se celebra en el recinto ferial Luis Adaro y reúne a más de 200 profesionales llegados de dentro y fuera del país.

-¿Se puede poner freno a este tipo de atentados?

-No quiero ser negativa, pero esto va a ir a más porque para ellos, nosotros, Occidente, somos su problema.

-¿Cuál sería la solución desde su visión de experta?

-Principalmente ejercer un control sobre la población musulmana en Europa y aplicar medidas educativas. Todos podemos colaborar en esta situación, no solo a nivel policial, también a nivel de la ciudadanía, alertando de cualquier sospecha a las fuerzas de seguridad.

-¿Cuál es el papel que juega la comunidad musulmana a la hora detectar posibles radicalizaciones?

-La propia comunidad musulmana es la principal perjudicada por los extremistas en la pirámide en los atentados terroristas. De alguna manera sí quieren participar en esa ayuda a las fuerzas de seguridad, pero están controlados, no pueden hablar, como dicen ellos. Aunque no estén de acuerdo con lo que están haciendo los radicales, no denuncian en muchos casos por miedo. Pero hay que confiar en ellos y en que perderán ese miedo.

-Se tiende a confundir el islam con el yihadismo. ¿Hay poca información o estamos a un fenómeno de creciente xenofobia?

-La gente no sabe, mezcla conceptos. El islam es una religión y en su justa medida no hay ningún problema en ejercer la región que se profesa, pero se mezcla con los comportamientos radicales. Y luego está el problema de integración: los musulmanes no se integran y no les integramos, así que lo que hay que hacer es educarnos todos.

-Habla de ejercer un mayor control. ¿El que hay es insuficiente?

-A España tienen que llegar 18.000 refugiados según los repartos de la Unión Europa. ¿Cómo se controla a ese número? ¿A qué base de datos consultamos para saber quiénes son?¿A qué vienen? ¿En qué condiciones? No tengo ningún problema en que vengan, faltaría más, nosotros hemos sido emigrantes, pero habría que regularizar de alguna manera esa masa de personas que no sabemos en qué condiciones vienen ni qué va a ser de sus vidas cuando estén aquí viviendo. ¿Cómo integramos a las familias? ¿De qué viven? ¿De ayudas? Cuidado con las ayudas... Hay que fomentar la solidaridad, pero en su justa medida y todo muy controlado.

-En conclusión, que a su juicio sí hay poco control.

-No hay control en condiciones si analizamos lo que nos está pasando. Los inmigrantes de primera generación puede que estén integrados, pero los de segunda generación, los chicos de 14 ó 15 años que ni son de Marruecos, por poner un ejemplo, ni son españoles, no se sienten ubicados. Son personas muy vulnerables de las que se aprovechan los captadores.

-¿Lo mismo ocurre con la ultraderecha en Europa?

-Parecido. Ambas cosas no se pueden combatir con otra medida que no sea la educación. Si no hay educación, todo vale. Tiene que empezar en la propias familias de los inmigrantes, ya que uno de los principales lugares de captación y adoctrinamiento es el propio entorno familiar. Esto no es un problema policial ni económico, son países muy ricos, pero son países destructivos y a muchos de ellos les llega a venir bien que se abra la veda y salga toda la población que quiera salir.

-¿Una buena coordinación policial hubiese evitado el atentado de Barcelona?

-Lo único que puedo decir es que nosotros, el Cuerpo Nacional de Policía, estamos en el lugar adecuado en el momento adecuado cuando lo requieren nuestras investigaciones, pero de lo que hacen los demás representantes de los cuerpos de seguridad no puedo opinar. Cualquier fuerza de seguridad está para servir, pero hay gente a la que no le gusta el verbo servir.

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