El nuevo plan general reserva suelo para desviar las vías y desdoblar Juan Carlos I

A la izquierda de la imagen, naves industriales que se verían afectadas si se desvían las vías para facilitar el desdoblamiento de la avenida de Juan Carlos I. / DAMIÁN ARIENZA

Habilita una franja de treinta metros en el lateral derecho, sentido Gijón, que obligaría a ocupar terrenos particulares

MARCOS MORO GIJÓN.

La revisión del Plan General de Ordenación (PGO) en curso incorpora como novedad la reserva de suelo en La Calzada y Tremañes para poder desviar el trazado ferroviario y, llegado el momento, desdoblar la avenida de Juan Carlos I a partir de su entronque con Príncipe de Asturias. En concreto, se define una franja de reserva de treinta metros desde la arista de explanación del ferrocarril (la distancia mínima que hay que guardar en suelo urbano entre una línea ferroviaria y una edificación es de veinte metros) hasta un conjunto de parcelas existentes en la zona para mover la actual traza de las vías.

La delimitación de la nueva servidumbre ferroviaria afectaría forzosamente a un grupo de naves industriales con acceso principal por el Camino del Melón (Tremañes). Habría que ocupar, por ejemplo, terrenos particulares propiedad de Comercial de Laminados, Esnova y Gerco.

En los estudios realizados por el Ayuntamiento para desdoblar Juan Carlos I, de los que tiene copia el Ministerio de Fomento y que fueron realizados por el exjefe de Urbanismo Javier Domingo, para el completo soterramiento de las líneas desde La Calzada sin afectar entre tanto el servicio ferroviario se proponían dos actuaciones.

Si se acaba con el estrangulamiento actual, varias naves industriales quedarán afectadas

En primer lugar, habilitar, una franja en el lateral derecho sentido Gijón, que es la que tiene en cuenta el PGO en el documento revisado que ha estado recientemente sometido a una segunda información pública. En dicha franja, en una ejecución en trinchera (mucho más barata que la solución técnica de la tuneladora) se dispondrían las líneas soterradas que tendrían su inicio en el apeadero de Renfe de La Calzada. Después podría desdoblarse Juan Carlos I hacia El Cerillero sobre el trazado actual de las vías e incluso sobre el falso túnel, puesto que en esa zona iría cubierto. El suelo para facilitar el desdoblamiento de Juan Carlos I queda preservado en dos actuaciones recogidas en el Plan General. Por un lado el área de planeamiento (APP) denominada El Melón. Se trata de un ámbito junto a las vías pasada la rotonda de Bertolt Brecht, con una superficie bruta de 39.414 metros cuadrados, donde se prevé la construcción de 315 viviendas (fundamentalmente de tipología residencial colectiva libre).

La ficha urbanística plantea como objetivos del desarrollo urbanístico de este suelo completar la integración de la barrera ferroviaria como nuevo frente hacia el área comercial de La Calzada. También facilitar el tráfico ciclopeatonal hacia la avenida de Juan Carlos I, así como aumentar la dotación de zonas verdes de Tremañes. Para favorecer la movilidad y permeabilizar el paso a los dos lados de las infraestructuras ferroviarias propone como orientación la ampliación del paso actual de la calle Bertolt Brecht entre cincuenta y ochenta metros hacia el oeste, en coordinación con otra área de planeamiento, la de Príncipe de Asturias.

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El nuevo PGO en fase de tramitación también establece la reserva estratégica de terrenos para desviar las vías y facilitar el desdoblamiento de Juan Carlos I en otra bolsa de suelo urbano consolidado de La Calzada. Se trata de los 38.000 metros cuadrados comprendidos entre la avenida de Juan Carlos I y Tremañes, en el entorno de la abandonada nave de Flex y muy cerca del Carrefour de La Calzada. Una zona contra la que ha presentado alegaciones la Unión de Comerciantes porque el documento urbanística permite la conversión de ese suelo industrial en terciario consolidando un área de ventas de 80.000 metros cuadrados en ese espacio periférico.

Si el desarrollo de estos dos ámbitos se produce por iniciativa privada, que sería lo normal, la cesión de este suelo sería gratuita. No obstante, la Administración podría expropiar si quiere agilizar el desdoblamiento y los derechos edificatorios pasarían a ella.

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