El Supremo ratifica los ocho años de cárcel para el padre que abusó de su hija

O. SUÁREZ GIJÓN.

El Tribunal Supremo ha ratificado la condena de ocho años y medio de prisión para el hombre condenado por abusar sexualmente de su hija «en multitud de ocasiones durante dos años». El máximo tribunal desestimó el recurso interpuesto de Pablo D. G. en el que solicitaba la revocación de la sentencia dictada por la Sección Octava de la Audiencia Provincial.

Además de la pena de cárcel, no podrá comunicarse ni aproximarse a menos de 500 euros de la víctima durante un periodo de diez años. A esta medida se impone la libertad vigilada durante seis años y una indemnización de 6.000 euros por los daños morales causados a la perjudicada, quien estuvo representada durante el procedimiento judicial por Ana María González, abogada del Centro de Atención a Víctimas de Agresiones Sexuales y Malos Tratos de Asturias (Cavasym).

Los abusos a su hija -que actualmente tiene 20 años- comenzaron en 2015, aprovechando las ausencia de la madre del domicilio familiar. Cuando se ausentaba su mujer, se metía en la cama de la adolescente y le practicaba tocamientos, según recoge el fallo judicial al que ha tenido acceso EL COMERCIO. Además, la obligaba a la fuerza a masturbarle pese a la negativa y los intentos de la víctima por zafarse.

Durante una de las agresiones, la propia joven grabó con su teléfono móvil un nota de audio en la que se escucha a su padre hacer referencia al contacto íntimo que estaba teniendo con ella. Esa fue una de las pruebas de cargo en la vista oral, celebrada a puerta cerrada el pasado mes de abril.

Los primeros en percatarse del cambio en el comportamiento de la menor -que tiene un ligero retraso mental- fueron sus profesores del instituto en el que cursaba sus estudios. Alertaron a la madre y a los Servicios Sociales. El padre ha sido condenado recientemente a catorce meses de cárcel por incumplir la orden de alejamiento.

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