El supuesto pedófilo del Grupo también tenía vídeos de niños de todo el mundo

El supuesto pedófilo del Grupo también tenía vídeos de niños de todo el mundo

«Cumplimos el mandato judicial y expulsamos a esta persona», señala Corripio, quien confirma que la entidad no está personada en el caso

P. L. GIJÓN.

El acusado de grabar a menores en los vestuarios del Grupo de Cultura Covadonga acumulaba fotografías y vídeos de niños procedentes de numerosas partes del mundo, además de Gijón. Este vecino de la ciudad, que fue detenido en el marco de una operación contra la pornografía infantil en junio de 2016, fue condenado por este mismo delito ese año. En el registro del domicilio que ocupaba en una localidad de Vizcaya en 2013, los agentes se incautaron de un ordenador y otras evidencias informáticas de su propiedad entre las que se localizaron 100.000 archivos de imagen y vídeos explícitos. El hombre presuntamente continuó con esta actividad delictiva cuando se mudó a Gijón, donde volvió a acumular una ingente cantidad de material pornográfico protagonizado por menores de edad. Del enorme volumen de imágenes, solo algunas fueron tomadas en las instalaciones del Grupo. La entidad deportiva no está personada como acusación en el proceso judicial abierto para dictaminar la culpabilidad o inocencia de esta persona, para quien el fiscal pide una pena de cuatro años de prisión por el delito de corrupción de menores, ya que, según la tesis de la acusación pública, grabó y difundió ese material.

«No hay una batería de personas individuales identificadas», señalaron fuentes próximas a la investigación. Así las cosas, el perjuicio para el Grupo es más de imagen que penal. «Nosotros cumplimos el mandato judicial y expulsamos a esta persona del club», señaló ayer el presidente del Grupo Covadonga, Antonio Corripio, quien confirmó que puso el caso en manos de los servicios jurídicos de la entidad desde el primer momento. Cuando se destapó el escándalo, el hombre ya había sido expulsado dos meses antes.

Orden de alejamiento

Así obró el equipo directivo tras recibir un requerimiento judicial que obligaba a acatar la orden de alejamiento dictada contra el individuo y que le imponía la prohibición de acercarse a este centro deportivo. Este sujeto ya estaba siendo investigado dentro de una macrooperación coordinada, en la que participaron brigadas de la Policía Judicial de dieciséis ciudades. No obstante, no fue hasta el 21 de junio de 2016 cuando los agentes lograron reunir las suficientes pruebas como para arrestarle. El mismo día que la dirección grupista envió la ficha del exsocio a los trabajadores para que, en caso de verle en las instalaciones, avisaran a la Policía. El detenido conseguía imágenes de los menores mediante la cámara que había ocultado en vestuarios y duchas del Grupo, según fuentes policiales.

Este material fue encontrado por los efectivos de seguridad en su propia vivienda, en uno de los veinticuatro registros domiciliarios efectuados en el marco de esta operación contra la pornografía infantil. Este vecino de Gijón aprovechaba su pase como socio del Grupo Covadonga para acceder al lugar sin despertar sospechas. El punto de partida fue la enorme cantidad de archivos de pornografía infantil que compartía un grupo de usuarios. Imágenes que la Policía comprobó después que captaba el hombre arrestado en Gijón y que luego distribuía al resto de implicados. Durante la investigación, fueron arrestados otros dos asturianos y 18 personas más de trece provincias por el mismo delito.

Dos años de cárcel

Los detenidos utilizaban los equipos informáticos de sus respectivos lugares de trabajo y sus redes internas para realizar las descargas. En el transcurso de la operación, la Policía Nacional requisó 96 discos duros, diez ordenadores, diecisiete dispositivos USB y tarjetas de memoria, tres tabletas, 68 CDs y DVDs y cinco móviles. En octubre de 2016, el supuesto pedófilo que grabó a niños en el vestuario del Grupo Covadonga fue detenido en su puesto de trabajo en una empresa de ingeniería asentada en Gijón.

Sobre él pesaba una orden de búsqueda e ingreso en prisión dictada por un juzgado de Bilbao como autor de un delito de pornografía infantil. Fue trasladado al centro penitenciario de Asturias para cumplir una condena de dos años.

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