'Suso', de la calle a trabajar como camarero en El Cafetón

El ferrolano, el pasado febrero, en el coche en el que vivía. / D. ARIENZA
El ferrolano, el pasado febrero, en el coche en el que vivía. / D. ARIENZA

El ferrolano de 42 años, que hasta marzo vivía en un coche en La Calzada, sale de la indigencia con un empleo de camarero

MARCOS MORO GIJÓN.

Hasta el pasado mes de marzo vivía en un coche en el aparcamiento del Carrefour de La Calzada y era habitual verle pidiendo delante del Alimerka de la calle Perú. La suerte empezó a cambiar para Jesús Manuel Lista, 'Suso', ferrolano de 42 años, a raíz de su aparición el pasado invierno en un reportaje en estas mismas páginas sobre personas sin hogar ante la ola de frío.

'Suso' asegura que ha tenido «varios ángeles de la guarda» que le han ayudado a superar el profundo bache personal en el que se vio metido tras separarse hace dos años de su mujer en su Ferrol natal. Explica que ella se marchó con el hijo en común de ambos, de trece años, y se quedó con un bar recién abierto y las cuentas corrientes sin un euro. Después de dos intentos de suicidio en quince días, se subió a su coche en Galicia y decidió parar allí donde se quedase sin gasolina. El depósito de su Seat Ibiza se le vació en el aparcamiento de El Molinón.

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Está muy agradecido a Jaime, abogado ferrolano afincado en la ciudad de su misma edad, que fue quien le sacó de la indigencia y le puso en contacto con el empresario hostelero local Álex López, quien le dio una oportunidad laboral como camarero en El Cafetón que ha aprovechado. «Álex es un pedazo de pan. Sabiendo de dónde venía confió en mí y me dio un trabajo sin dudarlo. Solo un día antes de empezar en la cafetería estaba pidiendo a la puerta de un Alimerka», señala. «Para salir de donde estaba yo hay que poner de tu parte y rendir porque si no acabas volviendo a la calle», afirma agradecido bandeja en mano ante la vista de su patrón, que le dio sus primeras pagas en asignaciones semanales para permitir que pudiera empezar a salir a flote y dejar atrás meses de miseria y calamidades.

Suso, en su nuevo trabajo.
Suso, en su nuevo trabajo. / DAMIÁN ARIENZA.

«Los vecinos que me dieron de comer durante meses me riñen si no voy a verles»

De su primera experiencia laboral nada más recalar en Asturias no guarda buenos recuerdos. Fue, relata, en unos invernaderos, de donde salió escaldado y sin cobrar. A la ausencia de ingresos se unió al poco la imposibilidad de mover su coche, que acabaría convirtiéndose en su único techo para pernoctar.

La incomodidad de dormir reclinado en un coche tan pequeño como un Seat Ibiza ha pasado a la historia y ahora tiene una habitación en alquiler en la avenida de la Costa, con una casera que le mima y le hace sentirse en su propio hogar.

El ferrolano no olvida el calor solidario de los vecinos de La Calzada, gracias a cuya caridad subsistió durante muchos meses en el aparcamiento del Carrefour. «La gente del barrio es maravillosa, se sale del mapa. Una pasada. Si no voy los lunes a verles y a tomar café con ellos me riñen», afirma divertido. En los malos tiempos recuerda que no había día en que alguien le llevase un 'tupper' con comida caliente, ropa o una manta para abrigarse en los días más crudos del invierno.

Volver a ver a sus dos hijos

Providenciales también para que 'Suso' remontara en su delicada situación personal fue que se cruzaran en su camino dos mujeres, Irma y Andrea, trabajadoras sociales de Mar de Niebla. Ambas hicieron un seguimiento exhaustivo del caso del gallego y fueron de las primeras en alegrarse al saber que la vida le había dado una segunda oportunidad. La gran ilusión de 'Suso' es volver a ver a sus dos hijos con la ayuda de Jaime, su abogado: una chica de 19 años que el ferrolano tuvo con 24 y el niño de 13, del que cree que su madre se lo llevó a vivir a Canarias «por lo que vi antes de que me bloqueara en Facebook».

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