Talento femenino para inspirar vocaciones técnicas

Juan Carlos Campo, director de la EPI; Eugenia Suárez, vicerrectora de Acción Transversal y Cooperación con la Empresa; María Encinar, coordinadora de Women Techmarkers, y Aurora Barrero, decana del Colegio de Graduados en Ingeniería Informática e Ingenieros Técnicos en Informática. / AURELIO FLÓREZ
Juan Carlos Campo, director de la EPI; Eugenia Suárez, vicerrectora de Acción Transversal y Cooperación con la Empresa; María Encinar, coordinadora de Women Techmarkers, y Aurora Barrero, decana del Colegio de Graduados en Ingeniería Informática e Ingenieros Técnicos en Informática. / AURELIO FLÓREZ

El Women Techmakers celebrado en la Escuela Politécnica de Ingeniería reivindicó el papel de la mujer en el ámbito tecnológico

AIDA COLLADO GIJÓN.

Decía la activista japonesa Mitsuye Yamada que «reconocer nuestra propia invisibilidad significa encontrar por fin el camino hacia la visibilidad». Sus palabras fueron recordadas ayer en la Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón, donde -no hace décadas, sino hoy- solo un 25% de los titulados son mujeres. Un cuarto del colectivo de estudiantes, que lucha por hacerse visible, por crecer. Para eso y para romper con los estereotipos masculinos de las carreras técnicas se celebró ayer el Women Techmakers Asturias, que reunió en el Aulario Sur a 160 profesionales de la tecnología. Todos ellos siguieron atentos las ponencias de más de una decena de mujeres que lideran proyectos en áreas como la inteligencia artificial, el análisis de datos en proyectos con la NASA, el desarrollo de producto mediante tecnología de la Fórmula 1 o la investigación en el sector de la biotecnología. Por ejemplo.

Son trabajos, áreas de conocimiento, en los que el género femenino aspira a ganar peso y reconocimiento. Se ha avanzado mucho -aunque también ha llovido- desde que Concepción Fandiño obtuvo hace 61 años su título de perito industrial. Ella fue la primera mujer que terminó una carrera técnica de estas características en Gijón. «Desde entonces, la presencia de las mujeres ha sido creciente, aunque últimamente está estancada», alertó el director de la EPI, Juan Carlos Campo. Ese fenómeno, que a nivel mundial se traduce en una tendencia incluso decreciente de la presencia femenina en estos ámbitos, demuestra la importancia de iniciativas como la que, en este caso y promovida a nivel internacional por Google, llega por primera vez al Principado de la mano de GDG Asturias (Google Developer Group) y la asociación asturiana de startups Astur Valley. Desde aquí, aspira a convertirse en un evento de referencia en el norte de España. Pero su objetivo último es, como el de casi todas las acciones en pro de la igualdad, convertirse en prescindible.

Campo explicó que en los tiempos en los que se antoja complicado encontrar determinados perfiles profesionales, la sociedad, la ciencia, la tecnología no pueden renunciar a la mitad del talento. Y se sabe que «mostrar referentes de mujeres sirve para atraerlas a este campo».

Con ese fin, también, participó el Colegio Oficial de Graduados en Ingeniería Informática e Ingenieros Técnicos en Informática del Principado, carreras en las que la presencia de las mujeres se reduce a un 14%. Su decana, Aurora Barrero, deseó que noticias como la de su elección dejen de serlo y se preguntó por qué una profesión con pleno empleo no atrae a más mujeres.

María Encinar, la coordinadora de Women Techmakers, volcó su confianza en el trabajo de los docentes, imprescindible para despertar y «no paralizar» la vocación de las chicas.

Un espíritu, que resumió a la perfección la vicerrectora de Acción Transversal y Cooperación con la Empresa de la Universidad de Oviedo, Eugenia Suárez: «Hay un problema. Hay talento que no se está desarrollando y mujeres que pueden dar mucho a los ámbitos más innovadores». Hecho el diagnóstico, ¿cómo abordar la solución? «Hay que participar, hacer red y seguir trabajando», concluyó.

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