Los talleres de Mercaplana, a rebosar

Raúl Rodríguez ayuda a los niños que participan en su taller de alfarería a modelar sus figuras de barro. / ARNALDO GARCÍA
Raúl Rodríguez ayuda a los niños que participan en su taller de alfarería a modelar sus figuras de barro. / ARNALDO GARCÍA

Más de 61.000 personas han pasado por el salón de la infancia, que cierra hoy sus puertas | Las familias, que hacen cola para apuntar a los niños, piden que se amplíe su horario

LAURA CASTRO GIJÓN.

Más horas y más días. Esta es la petición que hacen las familias que visitan Mercaplana para la próxima edición. Entre ellas, la formada por Pedro Ansón y Alejandra Cano, fieles a la cita con el salón de la infancia cada año. «Si no conoces cómo funciona, no puedes disfrutarlo del todo, pues los talleres se llenan en seguida», aseguran. Ambos, que aconsejan al resto de padres ir pronto para hacer cola y no perderse nada, forman parte de quienes piden un incremento del número de niños por actividad.

Otros, como Noelia Hernández, quien asistió ayer al recinto ferial junto a su hija Sofía González, de ocho años, y su amigo Adam Baziz, de cinco, considera que la mejor manera para evitar los colapsos en los talleres es facilitar una página para hacer las reservas por internet. «La oferta es buenísima, a los niños les encanta y está muy bien organizado. Por eso, nos da pena que a veces se queden sin plaza para alguna actividad», agregó Hernández.

Para Ana García Montes, quien ya acudió a Mercaplana tres veces en esta edición, la solución pasa por ampliar el horario de la cita infantil a toda la jornada. «Otros eventos, como Metrópoli, duran todo el día. Aquí vienen muchísimos niños y todos quieren disfrutan de los talleres», comentó. Su hija, Lucía Giménez, de cinco años, logró una de las solicitadas plazas para el de alfarería, después de hacer cola desde primera hora de la tarde.

Este taller es uno de los que más fascina a los pequeños y su responsable, Raúl Rodríguez, está convencido de que su éxito reside en tocar el barro. «Les encanta esa sensación y poder crear formas manipulándolo con sus manos y un poco de agua. Les ayuda a desarrollar su creatividad», señala. Consciente de la afluencia que genera su taller, que lleva cuatro años siendo una de las estrellas de Mercaplana, no ha dejado de aumentarlo en cada edición. «Empezamos con cinco tornos y una mesa y ahora tenemos doce y dos», explica. Asimismo, Rodríguez se muestra dispuesto a ampliar su horario si lo organización lo permite. «Por mí estaría aquí día y noche. Estoy encantado con la actitud que muestran los niños y con su implicación en el taller. Es entendible que les frustre no poder participar», indica.

La ciencia es otra de las áreas que conquista desde hace cuatro años a quienes visitan Mercaplana. Es un taller intergeneracional que busca implicar a todos los miembros de la familia a través de la química y la física. «Les encanta porque les enseña a explorar, a ser creativos y al hacerlo con sus padres y hermanos les resulta más divertido», explicó la científica Quimi, al mando de esta actividad.

A pesar de la «escasez de plazas», para Vanesa Fernández, que acude a Mercaplana desde hace varios años con sus hijas Paula y Lucía, cada edición «es mejor que la anterior. Ellos disfrutan jugando y creando cosas con sus manos».

Y esas buenas sensaciones tienen su traducción en cifras. Más de 61.000 personas han pasado ya por Mercaplana, una cifra que avanza Álvaro Alonso, secretario general de la Cámara de Comercio, y que no incluye los visitantes de ayer ni los de hoy, cuando cerrará sus puertas.

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