Tenacidad y trabajo hasta la última cima

Juan Delgado, en las instalaciones de Fundiciones Infiesta en octubre de 2016. /  DANIEL MORA
Juan Delgado, en las instalaciones de Fundiciones Infiesta en octubre de 2016. / DANIEL MORA

Fallece a los 86 años Juan Delgado, impulsor de Fundiciones Infiesta y apasionado de la alta montaña y el baloncesto

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

El gijonés Juan Delgado García, de 86 años, falleció ayer en su ciudad natal tras un mes de lucha contra la enfermedad. Industrial y montañero, Delgado trabajó hasta sus últimos días en Fundiciones Infiesta, un proyecto en el que se embarcó junto a su hermano Blas en 1986 y que, con el paso de los años, se convertiría en una de las empresas con más renombre de la ciudad. No en vano, buena parte del mobiliario urbano de la ciudad -la iluminación del Muro y de Begoña, barandillas, papeleras y alcantarillado- salió de sus hornos.

Para su familia, el vacío que deja Juan es grande. «A sus 86 años, podemos decir que Juan ha vivido en lo que le ha apasionado. Hasta antes de navidades estuvo acudiendo a diario a Fundiciones Infiesta por las mañanas y, por las tardes, le dedicaba las horas a confeccionar sus tomos sobre los Picos de Europa», resume Juan Martínez, sobrino del fallecido. La unión entre ambos, explica, siempre fue muy intensa desde el primer momento. «Como él no tuvo hijos, a sus seis sobrinos siempre nos acogió como si lo fuéramos. Es una noticia muy triste para todos», sostiene.

Su labor en Fundiciones Infiesta, que recientemente recibió el encargo de realizar las barandillas de la Concha de San Sebastián, fue reconocida en 2016 por los vecinos de Somió a través de un homenaje compartido con su mujer. Así, desde 1986, Infiesta fue creciendo en trabajadores y encargos especializándose en hierro gris y nodular, máquina herramienta o bienes de equipo.

Más allá de su trabajo, la gran pasión de Juan Delgado fue la montaña. No en vano, este socio de la Agrupación Montañera Astur Torrecerredo fue el primer director de la Escuela de Alta Montaña en Asturias. Además, junto a su fiel amigo Juan Torío abrió varías vías de escalada, como la de Les Cuatro Monjines, en el desfiladero de los Beyos o en los Picos de Europa, donde exploraron la cara Sur de la tercera Torre de Cebolleda junto al avilesino Lorda en 1966.

Además de luchar durante años por la profesionalización del sector, también dedicó parte de su vida, como explica su sobrino Juan, a escribir varios tomos sobre el escarpado relieve del Principado. Suyos son títulos como 'Ubiña alta montaña' o 'El Cordal de Ponga'. Su último proyecto eran tres extensos tomos sobre los Picos de Europa. En la década de los 50, asimismo, participó en el equipo de baloncesto del Grupo Covadonga. Fue otra de sus grandes aficiones.

Sus restos mortales, que fueron velados ayer en el Tanatorio de Cabueñes, serán trasladados hoy a San Julián de Somió para el funeral, que se dará cita a las cinco de la tarde.

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