«La escena que vivimos no se nos podrá borrar nunca de la mente»

Varios clientes se abrazan poco después del suceso. / P. UCHA

«No paraba de salir sangre, intentábamos taponar la herida pero era imposible», relatan los clientes del bar que socorrieron a la víctima

Olaya Suárez
OLAYA SUÁREZGijón

«Ha sido horrible. La escena que vivimos no se nos podrá borrar nunca de la mente». Los clientes que el lunes por la noche presenciaron el brutal ataque sufrido por Andrés Á. D., trataban ayer de volver a la normalidad en la medida de los posible tras la convulsa jornada anterior. Fueron ellos los que intentaron taponarle la herida en el cuello que presentaba la víctima y por la que perdió una gran cantidad de sangre.

«Él se echó la mano al cuello y ya vimos que aquello era muy grave, tenía una herida que cabía un puño...», ilustraba una testigo. «En los pocos minutos que tardaron en llegar los médicos le apretaron la herida para intentar cortar la hemorragia, pero era imposible, no paraba de salir sangre», comentaron.

Andrés Á. D. es cliente habitual del bar La Fama. «Viene casi todos los días, se toma un vino, lee el periódico, habla con los que están por aquí y se va. Nunca dio ningún problema», explica Miguel, el propietario del negocio, quien tiene además una empresa de construcción y justo había apalabrado una obra en el piso del agresor. «Le iba a hacer una pequeña reforma y por eso vino por aquí por el bar. El detenido no era cliente habitual, había venido como dos o tres veces y los días anteriores vino a tomar un vino y a concretar el tema de la obra», señaló.

Fue en ese local donde coincidió con la víctima, con la que tuvo «un pequeño desencuentro hace unas semanas». «Adolfo es una persona muy problemática a la que conoce todo el barrio porque siempre anduvo metido en líos y es una persona muy agresiva. Un día Andrés le dijo que a ver cuándo se dejaba de meter en historias y el otro se la juró», apuntaron los clientes habituales, los mismos que señalan que hace un tiempo el ahora arrestado «intentó atropellar a otro hombre con el que discutió, se subió y todo a la acera para llevárselo por delante pero no lo consiguió». «Era cuestión de tiempo que acabase así. Solo esperamos que Andrés salga para adelante», concluyen.

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