Testigos y Policía dicen que el causante del atropello mortal de Río de Oro cruzó en rojo

El acusado se tapa el rostro a la salida del juzgado. / E. C.

El acusado, que se enfrenta a una pena de cuatro años y la retirada del carné, negó la inculpación en el juicio

G. POMARADA GIJÓN.

Los agentes de la Policía y los testigos del siniestro que acabó con la vida de tres peatones el Día de la Madre de 2015 coincidieron ayer en la declaración prestada en la vista oral: el acusado accedió a la intersección de las calles Río de Oro y Eleuterio Quintanilla con el semáforo aún en rojo. Punto que negó tanto el propio conductor como su esposa, que viajaba como copiloto en el momento del accidente. «Le dije 'vida, verde' y el me contestó 'ya, ya lo veo'», relató la mujer del acusado. Según la declaración prestada en el Juzgado de lo Penal número 3 de Gijón, ambos circulaban en un Mercedes CLA de su propiedad por el carril derecho de la calle Río de Oro. Al llegar al cruce, el vehículo se detuvo en el semáforo, en fase roja, detrás de un todoterreno. El conductor de este vehículo hizo un giro a la derecha y estacionó junto a la acera. «Iba a coger el pan, para pasar comprobé que no venía nadie. Creo que el semáforo estaba en rojo», señaló ante la jueza. Tras él, emprendió la marcha el Mercedes, según los peritos a una velocidad de «quince o veinte por hora», impactando en el cruce con una furgoneta que circulaba por Eleuterio Quintanilla. «Tengo clarísimo que pasé en verde», declaró el conductor del furgón. Tras la inspección policial se comprobó que este vehículo había entrado al cruce en cuarta y, según los peritos en base a simuladores virtuales, a unos «setenta kilómetros por hora». Por su parte, el conductor sostuvo que «no iba rápido, iba a una velocidad normal». En todo caso, la Fiscalía señala que la causa del siniestro fue que el Mercedes cruzó con el semáforo en rojo. «Nada hubiese ocurrido si no hubiese cruzado, aunque la furgoneta viniese a setenta o a cien», alegó el fiscal. El impacto entre ambos vehículos provocó que la furgoneta se desviase hacia la acera, donde esperaban los tres peatones que fueron arrollados. Una de las mujeres falleció en el mismo lugar de los hechos, mientras que su madre perecería horas después en el HUCA y, el otro peatón, en Cabueñes. Ante la falta de testigos, uno de los policías locales interrogó al hombre mientras era atendido por los sanitarios. «Me dijo que estaban esperando para cruzar». «Si para el peatón estaba en rojo, también lo estaba para el Mercedes», explicó otro de los policías sobre el funcionamiento de los semáforos. Misma apreciación que aportó uno de los escasos testigos del accidente, un menor que pasaba por la zona con su monopatín. Se da la circunstancia de que el conductor del todoterreno se fue del lugar de los hechos tras el siniestro y no se presentó ante la Policía hasta tiempo después. El acusado se enfrenta a un delito de imprudencia grave por el que las acusaciones particulares piden cuatro años de prisión. Por su parte, la defensa, ejercida por la letrada Ana Boto, pide la libre absolución. El juicio quedaba ayer visto para sentencia.

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