El Ayuntamiento de Gijón rechaza reformar la Torre del Reloj para convertirla en un mirador

La Torre del Reloj de Gijón.
La Torre del Reloj. / J. PETEIRO

La concejala de Cultura argumenta problemas de accesibilidad y que el coste de esa intervención no puede asumirse por falta de presupuesto

I. V. GIJÓN.

La concejala de Educación y Cultura, Montserrat López, rechaza la posibilidad de utilizar la Torre del Reloj como mirador turístico. Tras haberse comprometido el pasado mes de septiembre a encargar a los servicios de Patrimonio un estudio sobre la viabilidad técnica de esta propuesta, ayer indicó que su realización no es posible. Hizo referencia por un lado a los problemas de accesibilidad que presenta el edificio y a la necesidade que habría de modificar la entrada al mismo para separarla de la que se utiliza para el servicio de Archivo. Añadió que el coste de la operación no puede ser asumido en estos momentos por su departamento, al no haber presupuesto para ello. Desde la oposición lamentaron su falta de concreción y que no presentara un informe detallado que recoja las obras que sería necesario llevar a cabo para adaptar la torre a este nuevo uso turístico, incluyendo la posibilidad de instalar un ascensor que la hiciera plenamente accesible, y el coste que tendría la intervención.

La construcción original data del año 1572, cuando fue levantada sobre los restos de la antigua muralla romana. Inicialmente hizo las veces de casa consistorial, pasando después a convertirse en cárcel, función que mantuvo hasta 1909. Tras su abandono, fue demolida en 1911. Casi ocho décadas más tarde, en 1989, cuando durante la rehabilitación del barrio de Cimavilla salieron a la luz los vestigios de la muralla, se decidió acometer una reconstrucción de todo el conjunto romano para que la antigua estructura defensiva mostrase su aspecto original. Y siguiendo ese mismo criterio, volvió a erigirse el edificio de la Torre del Reloj, que desde 1995 empezó a funcionar como centro de interpretación de la historia de la ciudad, con un recorrido museístico por su interior que, al finalizar, permitía disfrutar desde su piso superior de vistas sobre la ciudad.

En 2009 sus pisos superiores fueron cerrados al público por no adecuarse a la normativa vigente en materia de seguridad y accesibilidad, quedando únicamente accesible su planta baja, que alberga el Archivo Municipal. El resto del edificio se usa ahora para trabajos de digitalización y como depósito de fondos.

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