«Somos trabajadores sexuales: no vendemos nuestro cuerpo, sino nuestro tiempo»

Armando, miembro de la junta directiva de Caye.
Armando, miembro de la junta directiva de Caye. / DAMIÁN ARIENZA

Varios profesionales crean la Asociación Caye, la primera de Asturias en agrupar al colectivo para el que buscan derechos, visibilidad y respeto

LORETO BARBÓN GIJÓN.

«No tenemos seguridad social ni jubilación. Ni siquiera estamos mejor a nivel social, pues vivimos rodeados de estigmas y connotaciones negativas. Teníamos que hacer algo». Estas fueron algunas de las razones que impulsaron la puesta en marcha de la Asociación Caye, explicó Armando (pide no dar su apellido), miembro de la junta directiva de la que se ha convertido en la primera agrupación de trabajadores del sexo que se crea en Asturias.

Actualmente está formada por una veintena de personas: seis en la directiva y otras quince asociadas. Cuentan con el respaldo de otras organizaciones similares repartidas por España. «En Barcelona está Aprosex, una de las más potentes en este ámbito. Nos apoyaron desde el principio y nos ayudan a hacer las cosas bien. Es como contar con el respaldo de una 'hermana mayor' que nos aconseja y nos guía», comentó Armando.

Los objetivos que persigue la nueva entidad se orientan a mejorar la situación del colectivo, desde sus condiciones laborales hasta su consideración social. «El término 'prostitución' tiene asociados muchos estigmas. Nosotros intentamos usar otras palabras que no sean tan despectivas. Somos trabajadores sexuales y no vendemos nuestro cuerpo, sino nuestro tiempo», aclaró el representante de Caye.

La asociación realiza actividades para mejorar las condiciones en las que se encuentra el colectivo. Uno de los puntos fuertes es el taller de defensa personal, que se está programando para los meses de septiembre u octubre. Y es que resulta difícil reunir a todos los asociados. «Somos itinerantes y tenemos que viajar mucho, porque hay que buscarse el pan», justificó Armando, de ahí que las actividades se comuniquen con semanas e incluso meses de antelación. «Hicimos un primer taller de iniciación al trabajo sexual, donde dábamos pequeñas pautas sobre cómo saber venderse o cómo tarificar tu tiempo. Además del de defensa personal, estamos pendientes de organizar otro sobre fotografía erótica. También nos gustaría hacer uno con una sexóloga profesional para aprender a conocerse mejor a uno mismo y, de esta manera, ofrecer a un mejor servicio», añadió.

Respecto a la higiene y la seguridad sexual alegan que «hay gente que no quiere usar preservativo pero, en este trabajo, el cliente no tiene la razón. El sexo siempre tiene que ser seguro y también ofreceremos alguna charla sobre esto».

La Asociación Caye sigue dándose a conocer y buscando apoyos a nivel nacional, aunque no está resultando tan fácil como esperaban. «Al tener un presidente, algunos nos dicen que un hombre no es un buen ejemplo para representar al colectivo. Siguen vinculándonos a la idea de la mujer sumisa y obligada. Nosotros estamos en esto porque queremos», insistió.

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