«Todo lo que trabajé por Pumarín lo hice con gusto y pasión»

Arriba, Esther Hevia, junto con su marido y Dolores Ibárruri 'La Pasionaria', a finales de los 80. Abajo, Hevia, en una foto reciente. / E. C.
Arriba, Esther Hevia, junto con su marido y Dolores Ibárruri 'La Pasionaria', a finales de los 80. Abajo, Hevia, en una foto reciente. / E. C.

Esther Hevia recibe hoy el homenaje de amigos y compañeros de partido por sus décadas de lucha por la ciudad y el barrio

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

Luchar, luchar y luchar. Pocos verbos conjuga con mayor frecuencia Esther Hevia, de 72 años, a la hora de repasar su intensa trayectoria política y vecinal. Este recorrido de más de cuatro décadas, siempre ligado al PCE, Izquierda Unida y a la Asociación de Vecinos Severo Ochoa de Pumarín, será reconocido hoy por amigos y compañeros de partido en un emotivo homenaje pensado para dar luz a uno de esos 'esfuerzos silenciosos' de los que apenas se habla.

«No me preguntes cuántos años le dediqué al barrio y al partido. Tantos que ni me acuerdo. Cuando empecé mi fía era todavía una neña y para hacer asientos para charlas o talleres teníamos que ir por las obras cogiendo ladrillos y tablones. Todo lo que trabajé por el barrio, eso sí, lo hice con gusto y pasión», remarca la homenajeada. Desde los albores del movimiento vecinal y con la legalización del PCE, su actividad fue dejando atrás la precariedad y contando con medios acordes a la época. «Cuando ya cogimos el local, la asociación pudo empezar a funcionar dignamente para reunirnos y hacer actividades», recuerda.

En su periplo por el movimiento vecinal, el primer nombre que le viene a la cabeza es el de Belarmino García, 'Mino', también militante comunista e histórico dirigente de la asociación de vecinos de Pumarín. Juntos llevaron adelante una directiva que impulsó, entre otras cosas, la creación de un Centro Municipal Integrado en el barrio, el saneamiento de las calles o la construcción de un centro de salud en Nuevo Gijón, «esencial» a la hora de recibir Atención Primaria sin tener que cruzar la carretera. «Éramos el uno para el otro. Nos compenetrábamos muy bien y bastantes mejoras en el entorno no las entenderíamos sin su trabajo», recuerda.

Con la retirada de 'Mino', el relevo generacional no se hizo esperar y la asociación vecinal de Pumarín quedó en manos de gente más joven. El objetivo, sin embargo, seguía siendo el mismo: luchar por los intereses del barrio para evitar la dejadez o el olvido por parte de los sucesivos gobiernos locales. «Ya entraron con ordenadores y métodos más modernos. Yo siempre fui de bolígrafo, así que vi que mi época había acabado», apostilla entre risas.

Una militancia activa

El homenaje, que tendrá lugar esta tarde en el hotel Villa de Gijón, ha cogido a Hevia de improviso. «Estoy contenta pero sorprendida. Después de tantos años en el PCE y en Izquierda Unida, lo que menos te esperas es que te vayan a hacer un acto así», sostiene. Repasando su historial político, Hevia reconoce que su papel fue el de 'mujer para todo'. Ya tocase pegar cartelería durante las elecciones u organizar un encuentro con Dolores Ibárruri, 'La Pasionaria', su trabajo ayudó a que el partido trabajase de una forma más consolidada. «Todo ello, por si fuera poco, tirando del carro con la familia. Cuidó de su madre, su marido e incluso de mí cuando estuvimos enfermos, así que el trabajo fue doble», concluye emocionada su hija Marité Rodríguez.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos