¿Día sin tráfico?

Desvío en Rufo García Rendueles hacia Menéndez Pelayo del tráfico procedente del Piles. / AURELIO FLÓREZ

La jornada sin coches genera numerosos atascos en Menéndez Pelayo y la CostaLa otra cara se vivió en la calle Langreo, donde los alumnos del colegio Cervantes se subieron a la bicicleta para pedir una ciudad más sostenible

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

El sonido de los cláxons de varios vehículos, impacientes por circular en el cruce entre Rufo García Rendueles y Menéndez Pelayo, contrastó con la imagen vivida en pleno centro de la ciudad. Allí, las calles Langreo, Libertad, Donato Argüelles, Jerónimo González, Fundición y Asturias presentaban ayer una imagen casi bucólica, sin ningún vehículo a motor circulando por una zona tomada por los escolares del colegio Cervantes, que aprovecharon el Día sin Coches para coger sus bicicletas y adornar la calzada con sus consignas por el medio ambiente.

La imagen, por tanto, fue paradójica. La mayor parte de los vecinos que tuvieron que moverse por la ciudad escogieron el coche. Pocos decidieron subirse a la bicicleta o utilizar el transporte público, una de las principales condiciones que desde Ayuntamiento y las entidades ecologistas reclaman para reducir la contaminación acústica y del aire. «Yo ni me había enterado de que hoy se cerraba parte de la calle. Vivo lejos del centro y, en mi caso, es muy difícil no coger el coche. Entiendo que lo mejor para la ciudad sería no hacerlo, pero no tengo alternativa», lamentaba Inés Riesgo, una de las conductoras que circuló por Rufo García Rendueles por la mañana. Como ella, miles de conductores se subieron al coche durante buena parte del día.

El objetivo de reducir a su mínima expresión el coche particular, a ojos del Jefe de Tráfico de la ciudad, todavía está lejano. «Nos va a costar años el cambio de mentalidad. Y aquí, más que en otras ciudades. En Gijón el coche es el rey absoluto de la calzada ya que tiene muchas facilidades que fomentan su uso», afirmó Ignacio Díaz. A su juicio, el «experimento» de cerrar seis viales del centro logró «pacificar la zona» manteniendo operativas las zonas de carga y descarga. «De hecho, el efecto beneficioso lo vieron los propios vecinos de la zona. Al anularse el tráfico de tránsito, el barrio quedó mucho más tranquila», añadió.

«Nos va a costar años el cambio de mentalidad. Aquí el coche es el rey», opina el Jefe de TráficoLos niños participaron en un juego que combinó el uso de la bicicleta y el autobús

Al derivar el tráfico de Rufo García Rendueles, los viales más afectadas por los atascos fueron Menéndez Pelayo, la Costa y Uría, que llenaron La Arena y parte de la zona centro de coches, ruidos y un ambiente más cargado. ¿Qué reclamo necesita entonces la ciudadanía para dejar a un lado el coche en caso de que no sea estrictamente necesario? «Las necesidades de moverse van a seguir estando ahí. Si queremos reducir el vehículo particular hay que incentivar otros medios. En este Día sin Coches, por ejemplo, muchas ciudades ofrecen el transporte público gratuito. El asunto es reequilibrar el uso de los distintos transportes», concluyó Díaz.

Consignas en la calzada

El buen ejemplo lo dieron ayer las nuevas generaciones. Decenas de escolares del colegio Cervantes dedicaron varias horas a adornar la carretera de la calle Langreo con dibujos y frases en apoyo al uso de la bicicleta como 'Pedalea, que así el medio ambiente no se estropea' o 'Para no contaminar la bici has de usar'. «Además de esto, los pequeños han podido participar en un juego destinado a realizar un uso compartido del autobús y la bicicleta. Les proponíamos rutas en las que se podían combinar tramos subidos a los dos vehículos y eso suponía un reto para ellos», destacó Eve Blanco, de 30 Días en Bici. Las nuevas generaciones son, a su juicio, «una pieza clave para cambiar la ciudad desde sus cimientos». Con actividades como la de ayer, añadió, los más pequeños pueden apreciar como al limitar parte del tráfico «la ciudad es más amable, cuenta con menos ruidos y es mejor para vivir».

Desde la asociación, asimismo ofrecieron revisiones gratuitas para todo aquel que trajese su bicicleta a su estand de la calle Langreo. Por la tarde, asimismo, el escritor Óscar Cudeiro ofreció un breve repaso a una selección de libros relacionados con el mundo de la bicicleta. En Rufo García Rendueles, los paseantes pudieron contemplar una selección de coches eléctricos, otra de las posibles opciones para reducir los niveles de contaminación en el concejo. La Semana Europea de la Movilidad se despide, por tanto, tras siete días plagados de actividades, talleres y charlas enfocadas a concienciar a la sociedad sobre la importancia de desplazarnos por nuestros entorno de manera más sostenible. Todavía queda, sin embargo, mucho camino por recorrer.

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