«Queremos saber lo que le pasó a Juan»

Vecinos de Somió colocaron un ramo en en lugar en el que se produjo el atropello. / PALOMA UCHA
Vecinos de Somió colocaron un ramo en en lugar en el que se produjo el atropello. / PALOMA UCHA

Familiares y amigos del gijonés fallecido ayer de madrugada en Somió le despiden en el tanatorio de Cabueñes. La Policía trata de encontrar al conductor que le arrolló y se dio a la fuga

PALOMA LAMADRID / ELCOMERCIO.ES GIJÓN.

Amigos y familiares de Juan Fombona, el gijonés de 38 años atropellado en la madrugada de ayer en el barrio en Somió, llenan este domingo la sala 3 del tanatorio de Cabueñes. Tratando de asimilar el trágico suceso, todos coincidían en destacar su «risa contagiosa» y su carácter noble. Mientras la Policía investiga el suceso para dar con el conductor que le arrolló y le dejó tendido en el suelo, sus allegados no paran de hacerse preguntas sobre lo sucedido. «Queremos saber lo que le pasó a Juan», pedía una amiga.

La familia del fallecido sigue recibiendo constantemente a los conocidos de Juan, entre los que se encuentra compañeros de clase de los Jesuitas y del IES Río Piles de Gijón. Su pandilla de amigos le recuerdan como un hombre «muy familiar y muy bueno». La noche del fatal suceso, había salido a cenar con unos amigos y ya no regresó. Sus padres tratan de mitigar el dolor en la medida de lo posible pensando en que todo pasó muy rápido y Juan apenas sufrió.

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Una llamada a las 4.15 horas fue la que alertó a la Policía Local del suceso. Una persona se hallaba tendida en la calzada de la avenida de Dionisio Cifuentes, a la altura del número 275, en la madrugada del sábado. Quien dio el aviso indicó a los agentes que desconocía si estaba dormido o había sufrido un accidente. Los peores augurios se confirmaron cuando los efectivos policiales se personaron en el lugar. Comprobaron que el hombre que estaba tumbado sobre el asfalto había sido presuntamente atropellado. Era Juan Fombona Braga, de 38 años y vecino de Somió, como pudieron comprobar tras realizar diversas gestiones, ya que no portaba documentos identificativos.

Avenida Dionisio Cifuentes, en el barrio de Somió, en Gijón. Arriba, a la derecha, el joven fallecido Juan Fombona.
Avenida Dionisio Cifuentes, en el barrio de Somió, en Gijón. Arriba, a la derecha, el joven fallecido Juan Fombona. / PALOMA UCHA

Cuando llegaron los agentes, aún mantenía los signos vitales, pero su estado revestía extrema gravedad. Por ello, solicitaron el desplazamiento de una UVI móvil. Los profesionales sanitarios solo pudieron certificar el fallecimiento de Juan. En la inspección ocular, los policías encontraron restos de un vehículo dispersos en el pavimento. El equipo de Atestados, encargado de instruir las diligencias sobre el atropello, se hizo cargo de estos restos para examinarlos posteriormente. Las pesquisas se centran ahora en tratar de hallar más indicios que permitan encontrar al conductor que, por causas que se desconocen, arrolló a la víctima. Una ardua tarea, debido a que el accidente se produjo de madrugada en una zona residencial y con escaso tránsito durante la noche. Los agentes acudieron a la farmacia situada en esa misma avenida, a unos cincuenta metros del punto donde fue encontrado el cuerpo de Juan, para preguntar si el establecimiento disponía de cámaras de videovigilancia en el exterior. Pero no contaba con dicha tecnología.

Los vecinos de Somió estaban ayer consternados por la trágica noticia. El fallecido vivía en el camino de Fojanes, en el domicilio familiar. Su padre es Ovidio Fombona, antiguo empleado de Felguera Fluidos. Su madre, María Luisa Braga, regentaba una farmacia en la calle Alonso de Ojeda, en El Llano. Cuando se jubiló, sus hijos se hicieron cargo de la botica. Los mayores, Fernando y Beatriz, son farmacéuticos. Juan también trabajaba en el negocio familiar, como auxiliar.

«Era todo corazón»

«Son muy agradables y conocidos en el barrio porque llevan aquí toda la vida», señaló una vecina que durante años tuvo un negocio a escasos metros de la farmacia Fombona Braga. «Conocí a María Luisa cuando estaba embarazada del pequeño (Juan) y estoy nerviosísima desde que me enteré», aseguró. La farmacia permaneció ayer con la persiana echada. A primera hora, una familiar acudió para colocar unos carteles que informaban del cierre, aunque no aportaban más datos.

En el tanatorio de Cabueñes quedó reflejado el dolor con el que los amigos de Juan encajaron la noticia de su muerte y el cariño que un amplio grupo de jóvenes le dispensaba: «Éramos amigos de toda la vida, desde que estudiamos en los jesuitas». «Echaremos de menos su risa característica. Era alegre y muy bonachón», subrayaron unos. Otros definieron su bonhomía como una persona que era «todo corazón. Un pedazo de pan». También fueron destacadas sus cualidades como ayudante en el negocio familiar de farmacia. «Era muy trabajador», indicó una amiga.

Miembro de una pandilla formada por cerca de una docena de personas, Juan Fombona disfrutaba, a menudo, con sus amigos de su tiempo libre los fines de semana.

El funeral por su memoria se oficiará mañana, a la una de la tarde, en la parroquia de San Julián de Somió.

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