El traslado de parte de Correos a una nave abre la vía al alquiler comercial de la sede

Edificio principal de Correos en la plaza del Seis de Agosto, que ocupa más de 4.000 metros cuadrados construidos. / JORGE PETEIRO
Edificio principal de Correos en la plaza del Seis de Agosto, que ocupa más de 4.000 metros cuadrados construidos. / JORGE PETEIRO

La atención al público se mantendrá en el actual edificio. La operación dará fluidez al tráfico en la zona del Seis de Agosto

MARCOS MORO GIJÓN.

Se avecinan cambios en el edificio principal de Correos de la plaza del Seis de Agosto, con casi 90 años dando servicio a la ciudad. Se trata de una actuación que liberará espacio en su interior y que, con el paso del tiempo, puede ser la antesala de una reorganización de sus instalaciones y de la entrada en la histórica sede de firmas comerciales ajenas a la compañía postal.

Correos trasladará en los próximos meses a una nueva nave en la periferia una parte importante de los servicios que actualmente tiene concentrados en la emblemática oficina principal para mejorar las condiciones logísticas y laborales del reparto en la ciudad. La sociedad estatal busca una nave que se adapte en superficie y diseño a las nuevas necesidades surgidas del aumento del comercio electrónico y que resulte más operativa en sus accesos, instalaciones y aparcamiento tanto para sus trabajadores como para la propia ciudad.

A día de hoy el edificio de la plaza del Seis de Agosto tiene un único muelle de carga para los camiones y vehículos de reparto. Un problema para una compañía que ha visto cómo en 2017 el reparto de paquetería con Correos creció en Gijón el doble respecto al año anterior. De ahí que sus responsables hayan visto necesario buscar unas instalaciones lejos del centro urbano, donde tiene previsto reubicar la Unidad de Servicios Especiales (USE), que es en la que se gestiona y organiza el reparto de la paquetería más voluminosa para la ciudad.

También se trasladará a la nueva nave, que al parecer estará localizada en Tremañes, la Concentradora de Servicios Rurales (CSR), la unidad en la que se clasifica la correspondencia y paquetería en este caso destinada a las parroquias rurales gijonesas.

Además de todo lo anterior puede que también se mude el reparto de la correspondencia y paquetería de pequeño formato de algún distrito urbano.

La ubicación tan céntrica de la sede principal es para la compañía un hándicap porque en estos momentos implica unos accesos de tráfico rodado complicados e incomodidad para estacionar en un entorno peatonalizado. Correos está convencido de que la nueva nave permitirá una mejor entrada y salida de sus trabajadores de reparto, resultará más operativa para la clasificación y entrega y ayudará a liberar de tráfico la plaza del Seis de Agosto.

El edificio principal no se quedará vacío. Permanecerán los mostradores de atención al público, los despachos generales y el resto de los servicios postales que se vienen ofreciendo que no tienen que ver con las unidades de reparto desplazadas. Sin embargo, a ojos de algunos de los intermediarios inmobiliarios que operan en la ciudad esta salida de servicios puede abrir la puerta al alquiler de algunas de sus dependencias libres al tratarse de uno de los edificios más golosos desde el punto de vista comercial. Eso en un primer paso porque también ven factible una ocupación del edificio entero para firmas como Inditex, en el caso de que Correos decidiera alquilarlo en su totalidad y llevarse a todo su personal y servicios a otro sitio. La multinacional textil busca desde hace tiempo un volumen importante de metros cuadrados cerca del principal eje comercial para reagrupar algunas de sus principales marcas. La opción más idónea para ello parecía la central histórica de Telefónica en la plaza del Carmen, pero la reciente venta del edificio impone condiciones al nuevo propietario que no permiten sacarle aprovechamiento más que a medio plazo.

En este momento no sería posible un aprovechamiento comercial del edificio de Correos porque es dotacional del servicio público. Sin embargo, el paso de dotacional a terciario puede hacerse a través de la modificación del Plan General de Ordenación, como ocurrió con el precedente de los bajos de El Molinón. Mantiene la protección parcial en la revisión del catálogo urbanístico.

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