«Se trata de expresar emociones, no de vender un mero ramo»

Alejandro Lliso, en plena recepción del congreso de floristas en el hotel Abba.
/PALOMA UCHA
Alejandro Lliso, en plena recepción del congreso de floristas en el hotel Abba. / PALOMA UCHA

«Somos artesanos y artistas que trabajan con un producto efímero en sus manos», defiende Lliso, quien compara el oficio con la cocina Alejandro Lliso. Presidente Asociación Española de Floristas

LAURA CASTRO GIJÓN.

Las flores son mucho más que un producto. Este es el mensaje que pretende transmitir la Asociación Española de Floristas, presidida por Alejandro Lliso. «Son emociones», define el valenciano. La asociación trabaja por fomentar su consumo y, según asegura, hay ocasiones de sobra para hacerlo. Desde ayer y hasta el próximo domingo, 350 floristas llegados de varios puntos de España celebran su congreso anual en Gijón para analizar la situación actual del sector, que se enfrenta a nuevos actores como internet, y para disputar la Copa de España de Arte Floral, cuyo ganador defenderá su título en la competición europea.

-¿Cómo es el oficio de un florista?

-Va mucho más allá de hacer un mero ramo. El ejemplo más claro lo vemos en la Copa de Arte Floral. Los participantes deben dominar las plantas: saber cómo plantarlas y cómo agruparlas en función de su durabilidad y sus características. También deben presentar una propuesta de decoración de grandes dimensiones, como una iglesia o un evento. Diseñarán y crearán un ramo de mano, una mesa para un convite y un ramo de novia. Todo esto dominando diferentes técnicas donde deben plasmar sus conocimientos formativos.

-¿Hay escuelas especializadas?

-No. Para ser florista hay dos tipos de formación. Una reglada, que se corresponde con un ciclo formativo de Jardinería y otra más particular con cursillos más especializados. Lo aconsejable es optar por las dos, pues los módulos son muy genéricos, no entran en la especialización. Este es uno de los frentes que tenemos que pelear en el ámbito formativo, la especialización en floristería.

-¿A qué otros retos se enfrenta el sector?

-Principalmente, son desafíos comerciales. Al igual que en el resto de sectores, internet ha entrado con fuerza. No hay que verlo ni como amigo ni como enemigo, sino como una herramienta que podemos utilizar o no, pero que desde luego debemos conocer muy bien.

-Aprovecharán el congreso para fomentar el consumo de plantas, entre otros objetivos. ¿Qué ideas plantean?

-Queremos llevar a cabo acciones como las de la Copa de España de Arte Floral, donde la gente puede ver todas las dimensiones que abarca nuestro trabajo. Al final somos artistas y artesanos con un producto muy efímero en nuestras manos. Me gusta compararlo con la gastronomía. Un cocinero es un artista que te puede hacer un gran plato, pero durará lo que tardes en comértelo.

-No obstante, el sector parece que siempre está ligado a celebraciones concretas. ¿Cómo se pueden incluir las flores en la vida diaria?

-Entendiendo que no son un producto al uso. Se trata de expresar emociones, no de vender un mero ramo. Cuando estás enamorado, cuando estás triste porque ha fallecido alguien, cuando celebras un cumpleaños, un bautizo o quieres desearle a alguien suerte para una operación. Las flores lo abarcan todo, son emociones y cada una transmite algo diferente. No es necesario conocer el código, que era más habitual de otras épocas, el propio color ya te marca el mensaje.

-La Copa de Arte Floral se celebrará este fin de semana. Para los profesionales, ¿cuál es su relevancia?

-El que gana se convierte en el campeón de España y supone tener la puerta abierta para participar en la copa europea, donde van grandísimos profesionales del sector. Es un galardón de mucho prestigio que potencia tu imagen como florista y promociona tu trabajo.

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