Trece horas contra el fuego a mil grados

Estado en el que amaneció Desguaces Riestra una vez que los bomberos dieron por controlado el incendio después de trece horas activo. / DAMIÁN ARIENZA
Estado en el que amaneció Desguaces Riestra una vez que los bomberos dieron por controlado el incendio después de trece horas activo. / DAMIÁN ARIENZA

Treinta bomberos fueron necesarios para sofocar el incendio en Desguaces Riestra | «Ha sido una de las intervenciones más complicadas de los últimos años por las características del material», sostienen los efectivos

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

Mil grados de temperatura, más de treinta bomberos y trece horas de intenso trabajo para poder controlar el incendio que asoló 3.000 metros cuadrados de chatarra en la empresa Desguaces Riestra, en San Andrés de los Tacones. «Ha sido una de las intervenciones más complicadas de los últimos años por las características del material y por las altas temperaturas que se alcanzaron dentro de las pilas que ardieron», explica Javier Álvarez Villazón, jefe técnico del Servicio de Extinción de Incendios del Ayuntamiento de Gijón.

Durante la jornada de ayer las instalaciones trataban de recuperar en lo posible la normalidad después de una noche en la que se vivieron momentos complicados para controlar el incendio. Fue aproximadamente a las seis de la mañana cuando los bomberos de Gijón, Bomberos de Asturias y de la empresa Arcelor conseguían controlar las llamas que se iniciaron al explotar un vehículo durante las labores de trituración. Las primeras investigaciones realizadas por la Guardia Civil de Gijón apuntan a que se trató de un accidente, sin que existan indicios de criminalidad, tal y como se desprende de las declaraciones de los trabajadores que en esos momentos se encontraban en la chatarrería realizando su tarea.

Los trabajos de la Benemérita se centran ahora en determinar por qué fallaron los hidrantes de dentro de la instalación, lo que obligó a los camiones de bomberos durante las tres primeras horas de la intervención a desplazarse unos dos kilómetros de distancia para llegar cargar los depósitos de agua en el punto de suministro más cercano. El jefe operativo del parque destacó ayer «la importante coordinación y trabajo de los técnicos de la Empresa Municipal de Aguas (EMA), con los que colaboramos de forma habitual y que posibilitaron el suministro de agua directo».

El servicio de extinción de incendios agradeció también la colaboración del personal de la empresa siniestrada y los trabajos que realizaron con las grúas durante toda la noche para la retirada del material con el objetivo de evitar en lo posible la propagación de las llamas.

La Policía Científica de la Comandancia de Gijón deberá esperar varios días a que la chatarra se enfríe por completo para realizar la inspección ocular que determine la causa exacta que desencadenó el incendio que obligó al Gobierno del Principado a activar el Plan Territorial de Protección Civil en fase de alerta.

Refuerzo en el turno

Las dimensiones del fuego obligaron al jefe de turno del parque de bomberos de Gijón a requerir la presencia de cinco efectivos que en esos momentos no estaban de servicio. «Tuvimos que llamar a tres personas que estaban en casa y a dos efectivos que se encontraban en Mercaplana», señaló. El responsable del parque recordó que, «además de trabajar en el desguace, teníamos que dar servicio a la ciudad».

El material sintético ardiendo durante catorce horas seguidas provocó una densa humareda visible desde prácticamente todo el concejo y que estaba acompañada de un intenso olor a quemado. El viento contribuyó a desplazar el humo a una distancia aproximada de quince kilómetros, llevando el humo hasta La Providencia.

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El fuego no provocó daños estructurales en las instalaciones del desguace, que ocupa una parcela de 50.000 metros cuadrados junto a ArcelorMittal, aunque sí ocasionó cuantiosos daños materiales que aún no han sido cuantificados. Los responsables de la empresa colaboraron desde el principio en las labores de extinción del incendio y con la Guardia Civil para esclarecer las causas que desencadenaron el siniestro. Hace poco más de un año los bomberos intervinieron en las mismas instalaciones debido a un incendio originado en una de las cintas transportadoras, un suceso de menor alcance que se solventó con más facilidad que el del jueves.

El juzgado que realiza las funciones de guardia en Gijón ha abierto diligencias para investigar el siniestro ocurrido el jueves en la chatarrería y determinar si se pudo incurrir en algún delito medioambiental o relacionado con la seguridad. El juez recibirá el informe elaborado por la Benemérita.

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