Tremañes urge el inicio de las obras de remodelación de la pasarela de Lloreda

José Luis Fernández 'Aguirre', Carmen Fernández y David Alonso, frente a la pasarela de Lloreda. /  E. C.
José Luis Fernández 'Aguirre', Carmen Fernández y David Alonso, frente a la pasarela de Lloreda. / E. C.

«El paso de peatones y coches es muy habitual y el tramo es peligroso», denuncia el presidente de la asociación de vecinos de La Bareza

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

Es uno de los pasos más utilizados por los vecinos del suroccidente gijonés y, desde hace tiempo, su estado es peligroso para peatones y coches. Este es el diagnóstico que los vecinos de las asociaciones de vecinos Evaristo Valle (Tremañes) y La Bareza (Lloreda) realizan sobre la pasarela que une las dos zonas. El paso, que transcurre sobre la autovía del Cantábrico, registra una afluencia de tráfico «bastante grande» y su estado se ha ido degradando con el paso de los años.

«El paso de peatones y coches es muy habitual y el tramo es peligroso. Hay coches que entran a duras penas y ya ni hablamos de cuando se juntan varios coches en sentido contrario para cruzar la pasarela», lamenta José Luis Fernández Bernardo, 'Aguirre', presidente de la Asociación de Vecinos La Bareza de Lloreda.

Para repasar el estado de éste y otros problemas de la zona, tanto 'Aguirre' como Carmen Fernández -presidenta de la asociación de vecinos Evaristo Valle- se reunieron en la mañana de ayer con el edil de Xixón Sí Puede David Alonso. «En el caso de la pasarela, está en un punto estratégico para unir a los vecinos de la zona este y oeste. San Martín de Huerces o Porceyo también se verían beneficiados con esta ampliación, que ya está presupuestada», añade 'Aguirre'.

Cierre de las parcelas

Otro de los asuntos que se trató durante el encuentro fue el malestar surgido en los últimos meses en torno al camino de Bareza. Muchos vecinos, según explican desde las asociaciones, han cedido voluntariamente parte de sus terrenos para que el Ayuntamiento realice las tareas de adecuación y renovación del vial. «Lo están haciendo de manera desinteresada y lo único que piden es que los cierres de las fincas que les están instalando se rematen dignamente. Los que están poniendo ahora son malos y algunos ya se han plantado», explica.

En la actualidad, cerca de una treintena de vecinos se han visto afectados por esta actuación municipal. Piden que se igualen los muros de piedra y se ajusten a su estado previo a las obras. «Hay gente que ya ha paralizado las obras y así no se puede estar», lamenta 'Aguirre'.

La visita de David Alonso concluyó en el polígono de Lloreda. Allí se acercaron hasta un horno crematorio situado en las inmediaciones de una empresa de cristalería. Muchos vecinos han notado olores desagradables en la zona y piden que se tomen medidas para minimizarlos.

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