Tres años y cuatro meses de cárcel para el hombre cuya madre se tiró por la ventana en Gijón

Edificio de la calle Quevedo desde el que se tiró la mujer. / A. FLÓREZ
Edificio de la calle Quevedo desde el que se tiró la mujer. / A. FLÓREZ

La jueza lo considera autor de un delito de quebrantamiento de condena y de otro de coacciones. Lo absuelve del maltrato habitual

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

El titular del Juzgado de lo Penal número 3 ha condenado a tres años y cuatro meses de prisión al hombre procesado por coaccionar a su madre, quien murió tras precipitarse de forma voluntaria desde una ventana de su piso de El Coto el pasado mes de enero. La magistrada lo considera autor del delito de quebrantamiento de condena -tenía una orden de alejamiento de su progenitora- y del de coacciones. Sin embargo, lo absuelve del delito de maltrato habitual y del pago de una indemnización de 6.000 euros a su hermana por los daños morales causados. La Fiscalía solicitaba para el acusado, Francisco T. L., una pena de 7 años y 6 meses de prisión

La vista oral se celebró el pasado 11 de septiembre. Uno de los testimonios más relevantes fue el de la hermana de la fallecida. Relató que su sobrino «llegaba a desnudar a su madre para ver si guardaba dinero entre la ropa, le quitaba todo lo que tenía y le pegaba: también llegó a pisarle la cabeza», dijo. El hijo negó este extremo, aunque sí reconoció que, pese a la orden de alejamiento impuesta por el juzgado, acudía a diario a la casa familiar. «Era ella la que me pedía que fuese a casa», testificó ante la magistrada.

La mujer se arrojó desde la ventana un día después de que, según la Fiscalía, «el encausado la acompañase al banco y dejase su cuenta con un saldo negativo de 380 euros». Al parecer, el hombre sufre una ludopatía desde hace años. «El caso de María Luisa es un ejemplo del fracaso del sistema; había solicitado ayuda a los servicios sociales, a los hospitales y a la Policía, pero ninguna medida pudo evitar su fallecimiento».

«Ha sido culpa mía»

También declararon durante el juicio celebrado en el Penal 3 dos vecinos del edificio en el que residía la víctima. Explicaron que la mujer les había pedido auxilio en varias ocasiones y que incluso el procesado, defendido por el abogado José Manuel Rodríguez Menéndez, le llamó por teléfono y le dijo: «Yo no la he tirado, pero es culpa mía, todo por el puto dinero», declaró.

Francisco T. L. se encuentra en prisión desde que fuera detenido tras la muerte de su madre por el quebrantamiento de la medida de alejamiento. Cuenta con una condena en firme por un delito de violencia doméstica. La representante del ministerio fiscal, una vez conocido el fallo judicial, estudiará si presenta un recurso de apelación para que el reo sea condenado del delito de violencia habitual. La jueza impuso un año y medio de cárcel por el delito de quebrantamiento de condena y un año y diez meses por el delito de coacciones. Sin embargo, no apreció pruebas concluyentes para la existencia del maltrato habitual, por el que ya había sido juzgado.

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