Tres años y medio de cárcel para el asaltante del banco de Constitución

Momento en el que la Policía detiene al ladrón.
Momento en el que la Policía detiene al ladrón. / DAMIÁN ARIENZA

La Audiencia Provincial considera a Pablo P. G. culpable del robo con violencia, pero le absuelve por la retención ilegal de los empleados y clientes

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

Tres años y medio de cárcel por el robo con violencia en la oficina bancaria de CaixaBank en la avenida de la Constitución el pasado mes de marzo. El magistrado del juzgado de lo Penal número 1 ha considerado a Pablo P. G. culpable del delito de robo con intimidación, pero lo ha absuelto del de retención ilegal por la que fue procesado. Considera que no existen pruebas suficientes para determinar que retuvo a nueve personas a punta de pistola durante la más de media hora en la que los agentes de la Policía Nacional negociaron con él hasta que consiguieron reducirlo.

El fiscal solicitaba para el procesado -reincidente en el asalto a oficinas bancarias- una condena de siete años y medio de cárcel por un delito de robo con intimidación en grado de tentativa y de un delito de detención ilegal a nueve personas. La acusación pública aprecia los agravantes de reincidencia y disfraz. El juicio se celebró la pasada semana y durante el mismo las víctimas relataron cómo el individuo había accedido a la oficina y había sacado una pistola con la que los amenazó para que le entregasen el dinero que había en la caja fuerte. «Veía visiones y me decían cosas, no sé qué hice, debía de estar drogado, se me cruzó el día...», se justificó el procesado durante la vista oral.

El violento episodio tuvo lugar el 7 de marzo poco antes de las dos de la tarde en una oficina de CaixaBank. Pablo P. G. entró en la sucursal «con un gorro en la cabeza, una braga en el cuello y gafas de sol y, dirigiéndose al mostrador de caja, esgrimió una pistola que llevaba oculta en su ropa al tiempo que decía: «Esto es un atraco, dame el dinero, dame el dinero». A la vez, apuntaba al resto de empleados y clientes que se encontraban en la entidad, sin dejarles abandonar la misma», señala la fiscalía. El procesado, una vez que se apropió del dinero, «se dirigió a una de las empleadas, le apuntó con el arma y le dijo que le abriera la puerta de la caja fuerte. La mujer le respondió que no tenía las llaves, por lo que el acusado la amenazó con utilizar el arma y dispararle».

Para entonces, en el exterior de la oficina se había dispuesto un amplio dispositivo de la Policía Nacional. «Entablaron conversación para que depusiera de su intento, liberara a los rehenes y se entregara. El acusado les exigió cinco gramos de heroína y cinco de cocaína y fruto de la negociación liberó a cinco mujeres», concluía la fiscalía. Las partes decidirán si recurren el fallo.

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