El TSJA respalda a un banco por el despido disciplinario a una trabajadora

Plazuela de San Miguel. /DAMIÁN ARIENZA
Plazuela de San Miguel. / DAMIÁN ARIENZA

La empleada, subdirectora de una oficina, manipuló cuentas de cuatro clientes y se habría apropiado de 7.838 euros

O. SUÁREZ GIJÓN.

La sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) ha respaldado el despido de la subdirectora de una oficina de la plazuela de San Miguel despedida bajo la acusación de haber sustraído 7.838 euros de las cuentas de cuatro clientes. El juzgado de lo Social, en primera instancia, le había dado la razón a la trabajadora declarando el despido como improcedente, por lo que obligaba al banco a readmitirla en su puesto de trabajo o al pago de una indemnización de 75.516 euros.

El Tribunal Superior de Justicia considera ahora que el despido disciplinario de la subdirectora de una oficina bancaria se ajusta a la legalidad. Las presuntas anomalías -cabe aún recurso de casación ante el Tribunal Supremo- se detectaron al llevarse a cabo una auditoría tras la reclamación de un cliente que se dio cuenta de que faltaban de su cuenta bancaria 7.500 euros procedentes del vencimiento de un plazo fijo. «Los datos evidencian que la empleada actuó clandestinamente y con ocultación, siendo difícilmente detectable por la entidad demandada», recoge el fallo judicial. Sentencia en la que se añade que «el resto de irregularidades imputadas, consistentes esencialmente en la sustracción de fondos y en movimientos y traspasos de metálico de las cuentas de unos a otros clientes, solo podían ser conocidas o bien por la denuncia de los propios afectados o bien por la comunicación de la trabajadora, lo que comporta una falta continuada de deslealtad al no haber informado a su empleadora de hechos que debía poner en su conocimiento por razón del cargo desempeñado, determinando que el cómputo del plazo prescriptivo no se iniciara hasta que, finalizada la ocultación, pudieron ser conocidos por la recurrente». Ocultación -prosigue- que «no precisó de acciones expresas, pero que generó la dilación en el conocimiento empresarial de las conductas sancionables».

La trabajadora alegaba en la denuncia por su despido improcedente que las acciones presuntamente ilícitas habrían prescrito. Trabajaba para el banco, con contrato indefinido, desde septiembre de 2004. Hasta septiembre de 2016 desempeñó funciones de subdirectora de una oficina de la plazuela de San Miguel, en la que había permanecido doce años.

El juzgado de primera instancia consideraba que el despido había sido improcedente

Con posterioridad cambió de centro de trabajo a una sucursal de la villa de Ribadesella, momento en el que al realizarse la auditoría fueron detectadas las presuntas anomalías. En la carta de despido presentada por el banco se le explica que existe «manipulación de cuentas y sustracción de fondos de clientes, por lo que se ha resuelto imponer la sanción de despido disciplinario». El juzgado de lo Social le dio inicialmente la razón a la trabajadora, que ahora se la ha quitado el TSJA.

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