Última folixa en Ceares por Santiago

Actuación del payaso Tato ante un público entregada en la carpa de las fiestas de Ceares. / JOAQUÍN PAÑEDA

Los niños volvieron a ser protagonistas con el espectáculo del payaso TatoLas fiestas de Ceares terminaron con una jira campestre, la puya del ramu, un concurso de empanadas y una verbena con Cuarta Calle

LORETO BARBÓN GIJÓN.

Los vecinos de Ceares se despidieron ayer de sus fiestas hasta el año que viene y lo hicieron, como viene siendo habitual, «sin alterar el programa de festejos porque funciona muy bien tal y como lo tenemos organizado», indicó Cristina Álvarez, representante de la asociación de vecinos de Ceares. «Las actividades son las mismas en cada edición de las fiestas, pero siempre ofrecemos una sorpresa a los asistentes. Este año trajimos a un grupo de mariachis que dejó con la boca abierta a todo el mundo. No se lo esperaban», destacó Álvarez.

La jornada de ayer comenzó con una jira campestre en el prau de la fiesta en la que los niños fueron, nuevamente, los máximos protagonistas. «Tenemos opciones para todos los públicos, pero los pequeños son los que mejor se lo pasan. Es muy entrañable verlos correr y jugar en los castillos hinchables, siempre sonrientes», celebró la representante de la asociación de vecinos, quien también se mostró «encantada con las verbenas que hemos ofrecido a lo largo de estos días». «No hemos tenido ningún problema porque cumplimos las normativas», destacó.

Después de la comida compartida en el prau de la fiesta, llegó el turno de un espectáculo especialmente diseñado para los más pequeños. El payaso Tato fue el encargado de entretenerlos a lo largo de la tarde de ayer con un show en el que había espacio para las risas, la magia e incluso el teatro. «No sabemos qué tiene preparado Tato hasta que llega el momento de la actuación. Llevamos tantos años trabajando con él que la confianza es plena. Siempre supera las expectativas», dijo Cristina Álvarez.

«Exitosa» puya del ramu

A las siete de la tarde el olor a empanada inundó el prau de la fiesta, pues fue el momento del concurso gastronómico en el que «la oferta es de lo más variada y el jurado no lo tiene fácil a la hora de decidirse».

Mientras unos deliberaban, otros alzaban el brazo para pujar e intentar hacerse con uno de los panes que adornaban el ramu. «Este siempre es uno de los momentos más esperados en nuestras fiestas. La puya del ramu es muy exitosa en Ceares», remarcó Álvarez. Este año el encargado fue el alcalde de Bimenes, Aitor García, quien también leyó el pregón de las fiestas.

Según se iba acercando la noche, la orquesta Cuarta Calle calentaba motores para ofrecer la última verbena antes de poner el punto y final a las celebraciones. «La gente disfruta mucho bailando en el prau. Era increíble la cantidad de personas que se juntó el domingo durante la actuación de Assia», recordó Álvarez.

Durante la verbena se repartieron vasos de sangría de sidra y de vino a los asistentes y, cuando los músicos bajaron el telón, los vecinos de Ceares se fueron a dormir pensando ya en las fiestas del año que viene. «No tardaremos mucho ir preparándolas y pensando en una nueva sorpresa para el año que viene», adelantaron en la asociación vecinal.

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