Últimas ventrescas en el café Villagra's

Jesús Suárez y María Ángeles Cuervo, con unas ventrescas. / A. FLÓREZ

Los dueños del popular local hostelero situado en la calle Langreo echan el cierre después de casi tres décadas

POR PALOMA LAMADRID GIJÓN.

Sus ventrescas de bonito han suscitado numerosos elogios entre los aficionados a la buena mesa. El secreto es contar con un género de primera y un hábil manejo de la plancha, revela Jesús Suárez, el artífice de estos platos tan celebrados. Junto a su mujer, María de los Ángeles Cuervo, regenta la cafetería Villagra's desde hace casi tres décadas. Pero éste será el último verano en el que los amantes del bonito puedan sentarse a degustar la ventresca. El popular negocio hostelero, situado en la calle Langreo, echará el cierre a finales de septiembre.

«La hostelería es muy pesada», reconoce el propietario del establecimiento después de llevar toda una vida tras la barra. «El horario -más bien la falta de él- es el aspecto más negativo de este oficio», asegura. Además, las repercusiones de la crisis económica también han contribuido a que los responsables de Villagra's tomen esta decisión. «Aunque nosotros notamos más el traslado de la estación de tren. Fastidiaron tres o cuatro calles de esta zona, con el privilegio que era tenerla en el centro...», señala.

LA HISTORIA

Orígenes
Jesús Suárez y María de los Ángeles Cuervo compraron la cafetería Villagra's hace casi treinta años.
Especialidad
En 2009, comenzaron a preparar ventresca de bonito a la plancha, plato que ha alcanzado una gran popularidad.
Cierre
El matrimonio ha decidido vender el negocio después de toda una vida dedicada a trabajar detrás de la barra.
Planes de futuro
Su proyecto más inmediato es ayudar a su hijo en el negocio que acaba de iniciar.

Otra piedra que este matrimonio se encontró en el camino fue la denegación de licencia para instalar terraza. En 2012, el Ayuntamiento les ordenó retirar la estructura que habían levantado para resguardar las mesas y sillas. «Nos costó 60.000 euros y solo la tuvimos puesta un verano», lamenta María de los Ángeles. Pero no todo ha sido negativo, ni mucho menos, en la historia de la cafetería. «Lo mejor es el trato con los clientes. Algunos ya son amigos», afirma Jesús. Parroquianos que, poco a poco, van conociendo la noticia.

«Tristeza y nostalgia»

«Hay niños que vi nacer y ahora son paisanos», señala María de los Ángeles. Algunos clientes se sorprenden al conocer el pronto cierre del negocio, «sobre todo los más jóvenes», qué se preguntan adónde irán a partir de octubre a tomar el pincho de media mañana o el café de las tardes. Asegura la cocinera que, por un lado, siente «tristeza y nostalgia», pero, por otro, está «con ganas de terminar». Pero María de los Ángeles y Jesús no piensan aún en la jubilación. Ni siquiera en vacaciones.

Su hijo ha tomado las riendas de un negocio de regalos y recuerdos asturianos en la plaza Mayor y van a echarle una mano en esta nueva andadura. Pero antes, les queda por delante un verano de mucho trabajo. Explica Jesús que, durante una campaña de bonito, pueden llegar a servir entre 2.500 y 3.000 raciones. Un equipo formado por seis personas se encargan de atender a la clientela para que todo esté a su gusto. El matrimonio comenzó en 2009 a preparar las ventrescas. «Algo tienes que hacer», indica la cocinera. «Y sobre todo nosotros que somos una cafetería», añade su marido.

La venta del negocio hostelero, que ellos mismos adquirieron treinta años atrás, ya se ha producido. «A una persona que no es de la profesión y que seguramente lo alquilará a un tercero», desvela el propietario. En el acuerdo va incluido el nombre del local, con lo que es probable que conserve su denominación y sus usos hosteleros. Lo que desconocen esi se dará un giro al estilo o se mantendrá. Hasta entonces, quedan casi tres meses para que los clientes, temporales y asiduos, se despidan de la cafetería Villagra's.

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