Último asalto de Aurora contra el nevus

Aurora, con un vendaje que cubre parte de su rostro, abraza a su madre, Mada Berjón. / DAMIÁN ARIENZA
Aurora, con un vendaje que cubre parte de su rostro, abraza a su madre, Mada Berjón. / DAMIÁN ARIENZA

La niña gijonesa con un lunar gigante se someterá a la décima y última operación para extirpar el tejido que queda en su mejilla

PALOMA LAMADRID GIJÓN.

En primavera, Aurora Fernández podrá contemplar su mejilla derecha sin el lunar gigante con el que lleva viviendo desde que vino al mundo hace ocho años. Los médicos que atienden a la niña gijonesa en el Hospital de La Paz, en Madrid, prevén poder extirpar los últimos restos del nevus congénito con la llegada de la próxima estación si todo va bien. Será la décima operación a la que se someterá la pequeña desde 2012. El pasado 6 de febrero Aurora pasó por quirófano para que los cirujanos le colocaran un expansor subcutáneo.

En esta ocasión, es uno y no dos como en anteriores intervenciones. «Han decidido ponerle un solo expansor más grande», al que empezará a hinchar desde hoy, explica la madre de la niña, Mada Berjón. «Antes lo hacía primero el médico, pero me dijo que ya podía hacerlo yo sola a estas alturas», apunta esta mujer que presta estos cuidados con gran soltura después de años pasando por las mismas fases. Tras la colocación del expansor, debe inyectar suero en días alternos hasta el lunes 26. Entonces acudirá a consulta, donde el facultativo le introducirá una cantidad mayor. «Y luego seguiré haciéndolo yo dos veces al día», añade Mada.

Los tiempos dependen de la rapidez con la que dilate la piel de Aurora. Piel sana que servirá para poder extirpar el lunar gigante. Es un proceso complicado y penoso. «Le duele. Antes gritaba y gritaba, pero ya no», señala. Para la niña, «la última operación ha sido mucho más dura, tiene mucha ansiedad». Para colmo de males, sufrió una parada cardiorrespiratoria durante la intervención «porque tenía un poco de flema».

También es necesario curar con mimo los 77 puntos de sutura que cierran la herida. Estos meses no puede ir al colegio y tendrá que recibir clases en casa. «Con ocho años ya tiene sentido del ridículo. No quiere pasar por ello, pero, al mismo tiempo, desea quitárselo», indica su madre. El tratamiento, además de doloroso, supone un elevado desembolso económico para la familia que cada ocho días, debe viajar a Madrid. Por fortuna, cuenta con la solidaridad de sus vecinos y de ciudadanos de diferentes partes del país. Tienen huchas repartidas en varios municipios asturianos y, además, unos amigos que viven en la localidad cordobesa de Almedinilla organizarán una paellada. «La hacen cada año y entre todo esperamos conseguir entre 4.000 y 5.000 euros para los desplazamientos y las estancias», indica.

Cuando se someta a la última operación, la mejilla de la pequeña quedará libre del nevus. Solo restará entonces el tratamiento de la oreja derecha. «Serán dos operaciones, pero no tendrán nada que ver con las anteriores. Ya no tendrá que llevar expansores», explica Mada. La resonancia reveló que la oreja de Aurora «está limpia», es decir, que el lunar es solo externo. El de la mejilla, por el contrario, elevaba la posibilidad de que la niña desarrollara un cáncer de piel.

Injerto en la oreja

Los médicos extraerán piel de las axilas de la pequeña para luego injertarla en la oreja. «Por dentro es más pequeñito y los órganos están más juntos», explica. Cuando su madre le explicó esta circunstancia, Aurora respondió que en el oído tenía «una caja de herramientas, pues ahí estaban el martillo, el yunque y el estribo», comenta divertida Mada.

«Me muero de la risa con ella», afirma. Toda la familia espera ansiosael día en que Aurora se libre, al fin, del lunar gigante. Aunque el nerviosismo está presente. «Me da hasta miedo quitarle la venda porque ya no habrá nada. Eso sí me impresiona», reconoce. Sabe que será un gran cambio, pero muy positivo. Mada repara en «cosas insignificantes» que habrá que modificar. «Ya me dijo la Policía que íbamos a tener que renovar el DNI de la nena», pone como ejemplo.

La vida de los Fernández Berjón dio un vuelco debido al nevus y lo volverá a dar cuando haya desaparecido. La odisea comenzó «el 16 de enero de 2012», cuando Aurora aún no había cumplido tres años. Para su noveno cumpleaños, en el mes de mayo, espera haberle puesto fin.

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