Ultras: la impunidad tras el grupo

Los diez ultras detenidos por la agresión a la Policía antes del pasado derbi del 9 de septiembre, a la salida de los calabozos./ D. ARIENZA
Los diez ultras detenidos por la agresión a la Policía antes del pasado derbi del 9 de septiembre, a la salida de los calabozos. / D. ARIENZA

De los más de 60 radicales arrestados desde 2009, solo uno ha sido condenado | Los ataques a seguidores del Génova y el Sevilla en 2009 y 2011 fueron sobreseídos, y la agresión a dos guardias en 2013 finalizó con la absolución de 6 de los 7 detenidos

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

Diciembre de 2009: trece heridos por los graves altercados entre ultras del Sporting y del Sevilla, que dejaron en el barrio de La Arena una estela de daños en vehículos y destrozos en locales y mobiliario urbano. Agosto de 2011: treinta radicales del equipo gijonés detenidos durante una batalla campal en el 'kilometrín' contra aficionados del Génova antes de un partido amistoso. Mayo de 2013: siete ultras arrestados por agredir brutalmente a dos guardias de seguridad de El Molinón durante un partido con el Córdoba. Diciembre de 2014: seis miembros de Ultra Boys identificados y uno de ellos arrestado por su presunta implicación en los incidentes en Madrid que se saldaron con un aficionado del Dépor fallecido. Marzo de 2017: tres radicales detenidos por agredir a dos policías de paisano antes de un partido contra el Deportivo en El Molinón. Septiembre de 2017: doce detenidos por el ataque a siete policías nacionales en el pasado derbi. Suma y sigue.

Partido contra el Sevilla, 2009. La trifulca en La Arena con seguidores del Sevilla dejó trece heridos y numerosos destrozos. Hubo una treintena de detenidos y el procedimiento quedó sobreseído años después.
Partido contra el Sevilla, 2009. La trifulca en La Arena con seguidores del Sevilla dejó trece heridos y numerosos destrozos. Hubo una treintena de detenidos y el procedimiento quedó sobreseído años después. / LUIS SEVILLA

Los incidentes con la hinchada radical del Sporting se repiten temporada tras temporada. No es novedad ni para la Policía ni para los jueces ni para el propio club, que hasta el momento no se ha personado como acusación particular en ninguna de las muchas causas abiertas contra sus seguidores más violentos. Ha tenido que ser la jueza de guardia que tomó declaración a los últimos detenidos la que -como medida sin precedente- dictase una orden que prohíbe a esos diez ultras entrar en El Molinón e, incluso, acercarse a menos de 500 metros del estadio durante los días de partido. También tuvo que ser una entidad ajena al Sporting, en ese caso el Comité Antiviolencia, la que en 2013 ordenase la clausura del local que la peña Ultra Boys tenía a su disposición en El Molinón.

Amistoso con el Génova, 2011. Graves incidentes en el ‘kilometrín’ antes de un partido amistoso. Fueron arrestados 30 ultras, si bien el juzgado dictó el sobreseimiento del caso al no poder acreditar las identificaciones.
Amistoso con el Génova, 2011. Graves incidentes en el ‘kilometrín’ antes de un partido amistoso. Fueron arrestados 30 ultras, si bien el juzgado dictó el sobreseimiento del caso al no poder acreditar las identificaciones. / E.C.

«Se sienten impunes por la seguridad que le aporta a este tipo de individuos pertenecer a un grupo y por las dificultades existentes durante los últimos años para que acaben sentados ante el juez», señalan fuentes policiales. De todos los graves incidentes protagonizados por esta reducida facción de la afición sportinguista, solo ha llegado a juicio el episodio ocurrido en 2013 por el ataque a dos guardias de seguridad en un partido contra el Córdoba. Sin embargo, de los siete individuos acusados de desórdenes públicos, daños y lesiones a dos guardias de seguridad, únicamente fue condenado uno ellos, a dos años y tres meses de cárcel y al pago de una indemnización de 18.000 euros por fracturarle el tabique nasal al empleado de seguridad, que tuvo que pasar por el quirófano dos veces. Los otros seis compañeros de banquillo de los acusados fueron absueltos, contra el criterio de la fiscalía que pedía para ellos una pena de prisión.

Partido contra el Córdoba, 2013. Incidentes en el Fondo Sur que se saldaron con siete ultras detenidos por desórdenes, daños y por agredir brutalmente a dos guardias de seguridad. Solo uno fue condenado.
Partido contra el Córdoba, 2013. Incidentes en el Fondo Sur que se saldaron con siete ultras detenidos por desórdenes, daños y por agredir brutalmente a dos guardias de seguridad. Solo uno fue condenado. / PALOMA UCHA

Era el primer juicio grupal contra ultras del Sporting, ya que los procedimientos abiertos por los graves incidentes con seguidores del Génova y del Sevilla fueron sobreseídos años después por los juzgados de instrucción al considerar que no quedaba suficientemente acreditado que los arrestados hubiesen participado en las trifulcas. Un argumento empleado en ambos casos, incluso existiendo numerosas grabaciones e imágenes de los hechos. En el vídeo de la pelea con la hinchada del Génova, de 90 segundos, se observa una violencia inusitada, con escenas en las que tres jóvenes patean la cabeza a otro que yace en suelo. Los dos grupos iban armados con palos, bates y bengalas. Ese episodio, como otros muchos que tienen como protagonistas a los miembros de Ultra Boys, han quedado impunes.

Sigue su curso la instrucción en los juzgados para los tres radicales que fueron detenidos el pasado mes de marzo por agredir en el parque de Isabel la Católica a dos agentes de la Brigada de Información -una policía y su compañero- cuando se disponían a identificar a varios individuos tras un enfrentamiento entre las hinchadas radicales del Sporting y del Dépor. Las víctimas recibieron golpes y patadas, aún cuando los agresores habían conseguido tirarlos al suelo.

Un portavoz de la peña Ultra Boys, tras el violento episodio del pasado sábado, aseguraba a este periódico: «Solo nos defendimos, la Policía vino directamente a por nosotros y tiene que saber que no está jugando con chavales de 15 años». Un argumento manido que se repite cada vez que pisan el juzgado. Un edificio que conocen bien.

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