«La única solución que dieron fue quitar los bancos», critican vecinos de El Coto

La alcaldesa, Carmen Moriyón, durante el encuentro que mantuvo con los vecinos de El Coto. / ARNALDO GARCÍA
La alcaldesa, Carmen Moriyón, durante el encuentro que mantuvo con los vecinos de El Coto. / ARNALDO GARCÍA

Se muestran «decepcionados» por el escaso apoyo municipal cosechado en su conflicto con los usuarios del centro Milsoles

P. SUÁREZ GIJÓN.

«Estamos decepcionados. Ha sido un encuentro muy breve porque la alcaldesa no disponía de la documentación que le hicimos llegar a su equipo». Esa fue la valoración de los vecinos de El Coto al término de la reunión mantenida en el Ayuntamiento con la alcaldesa, Carmen Moriyón, a propósito del conflicto que han generado en el barrio los usuarios del centro de día Milsoles. Un encuentro que catalogan como «decepcionante» y del que afirman no haber sacado nada en claro.

Los vecinos, que acudían a la reunión con el respaldo de las 1.200 firmas recogidas, albergaban la esperanza de que la alcaldesa se mostrase «comprensiva» con su situación y les garantizase ciertos cambios que ayudasen a reconducir el conflicto con algunos de los usuarios del centro, que, dicen, campan a sus anchas ensuciando las zonas comunes del barrio y amenazando a los vecinos. Una situación «insostenible», según los vecinos, ante la cual dicen no encontrar apoyo por parte del Consistorio. «Lo único que han hecho es quitar los bancos del parque para que los drogodependientes no se puedan sentar. No sé si se dan cuenta de que esto también nos perjudica a nosotros», se quejaba una de las vecinas que acudió a la reunión.

Por su parte, el PP, a través de la concejala Sofía Cosmen, se ha puesto en contacto con los representantes de la mediación vecinal de cara a conocer de primera mano los detalles del conflicto. «Estamos hablando de un grupo de vecinos muy amplio y de una queja más que entendible. No podemos hacer oídos sordos», afirmó Cosmen, quien quiso diferenciar entre los usuarios que acuden al centro con normalidad de los que lo hacen incurriendo en actitudes incívicas. «No podemos meterlos a todos en el mismo saco. El problema no es con el centro Milsoles, sino con una serie de usuarios que no se comportan de manera correcta», aludió.

Con o sin apoyo municipal, los vecinos mantienen la esperanza de encontrar una solución que, aparentemente, se divisa lejana. Más si cabe tras la reciente notificación por parte de la Fundación Siloé, quien gestiona el centro, de sus intenciones de ampliar el local a los bajos contiguos con el fin de atender a un mayor número de usuarios.

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