Usuarios del camping de Deva alertan del estado de la parada de autobús

El antiguo estanco de la carretera del Infanzón, en ruinas. / PAÑEDA
El antiguo estanco de la carretera del Infanzón, en ruinas. / PAÑEDA

La ruina del antiguo estanco del Infanzón arroja cascotes de forma frecuente a la orilla de la carretera, donde esperan los viajeros

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

El estado ruinoso del antiguo estanco del Infanzón, que se encuentra enfrente de la desviación hacia el camping de Deva, pone en peligro a quienes esperan en la parada de autobús. La dirección del establecimiento ha contado a EL COMERCIO que a menudo recibe quejas de los usuarios acerca del estado en el que está la edificación de la carretera Piles-Infanzón, que lleva aproximadamente una década desocupada.

Anteriormente, el inmueble albergó un almacén, una vivienda y un estanco que da nombre al camino colindante. Su deterioro comenzó a hacerse evidente hace unos diez años, cuando sus antiguos propietarios lo abandonaron. Durante meses fue habitado por okupas y roedores, el desgaste del edificio fue en aumento y esto motivó varias denuncias de vecinos de fincas cercanas. A causa de las mismas, en varias ocasiones acudieron los bomberos. El Ayuntamiento también habría puesto diversas multas a los anteriores propietarios.

Sin embargo, a pesar del peligro de derrumbamiento y de las continuas protestas vecinales, en ningún momento se ha hecho efectiva la demolición de la fachada que queda en pie y así «lleva tres años al límite», según refiere el dueño del camping, Toni Amieva. «En los últimos tiempos, el estado de la fachada ha empeorado visiblemente. Continuamente caen aleros, cascotes, y escombros», comenta. Estos restos que se desprenden caen a la parada del autobús, que no dispone de marquesina, y provocan que la gente proteste por «la suciedad y el peligro que supone».

Nueva propiedad

A pesar de que la dirección del camping no ha presentado una denuncia formal, sí lleva años «incómoda» con la situación, «sobre todo por las quejas» que reciben de los usuarios. Algunos clientes, explica, «han anunciado que iban a presentar denuncias por esto».

Desde hace tres meses, el edificio en ruinas cuenta con un nuevo propietario que habría comenzado a limpiar y estudiar el inmueble con la intención de reacondicionarlo y darle un uso turístico.

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Deva, Gijón

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