«Tenemos casi 600 usuarios. Llegamos a tener que dar atención en los aseos»

Carmen de la Rosa. /  J. PETEIRO
Carmen de la Rosa. / J. PETEIRO

«Hemos pedido locales en todos los municipios, pero solo Gijón nos ha cedido espacios a los que llegan casos de toda la región», dice De la Rosa

CH. TUYA GIJÓN.

«Hemos llegado a tener que dar atención hasta en los aseos. Puede que suene duro oírlo, pero es la realidad. Si una familia tiene un problema y se necesita una atención inmediata, se hace lo que se tenga que hacer para darle el servicio que necesita». Carmen de la Rosa preside la única ONG asturiana especializada en la atención a personas con Trastorno de Espectro Autista (TEA).

«Empezamos con 70 casos y ahora llegamos a 600 al año. No damos abasto. Tenemos una lista de espera que afecta a unas 80 familias. Nuestro problema es únicamente el espacio, porque en el centro de La Calzada ya no nos queda un hueco libre». Tampoco en el que tienen en Oviedo. A diferencia del gijonés, el capitalino «está financiado solo por las familias. Hemos pedido locales en todos los municipios, pero solo Gijón nos ha cedido espacios a los que, sin embargo, llegan casos procedentes de toda la región».

Por eso, De la Rosa explica que Adansi no está enfadada con el Consistorio gijonés, «solo preocupados por la lentitud en todo el proceso del centro de detección precoz de autismo. Nosotros tenemos veinte plazas de atención temprana financiada por la Consejería de Servicios y Derechos Sociales, pero hay otras tantas familias esperando».

Algo que la directiva de Adansi no concibe. «Deberían tener todos atención. No solo necesitamos espacio para ellos, sino, también, apoyo del Principado para que no haya unas familias que no pagan y otras que sí». El convenio firmado con el Ayuntamiento para el pionero centro de detección de TEA en bebés marca, precisamente, esa condición, «el tratamiento será sin coste para las familias».

El acuerdo para financiar ese centro con los fondos de la Fundación Trapote incluye una evaluación anual del cumplimiento de objetivo, es decir, «disminuir la edad en la que se comienza la atención temprana especializada en los casos con sospecha de TEA».

Eso se traducirá en «aumentar las habilidades sociales, comunicativas, de autorregulación y autonomía de los menores que reciben atención temprana en el momento de recibir el alta» y favorecer «el desarrollo de aprendizajes psicoeducativos y preacadémicos de los menores con autismo previamente a su escolarización».

Todo ello, se insisten en el convenio, «sin coste para las familias», que también verán como «disminuye el nivel de ansiedad y preocupación que genera la incertidumbre del retraso en el diagnóstico».

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