De las vallas en la plaza de Arturo Arias al blindaje de las fiestas de prau

Las escaleras de la plaza de Arturo Arias, valladas en 2013 para evitar el botellón. /  J. B.
Las escaleras de la plaza de Arturo Arias, valladas en 2013 para evitar el botellón. / J. B.

A partir de este año el Ayuntamiento colaborará con las comisiones para evitar el acceso con alcohol del exterior

I. V. GIJÓN.

El 23 de agosto de 2013 la instalación de vallas y la presencia de medio centenar de agentes de la Policía Local en torno a las escaleras de la plaza de Arturo Arias, entonces uno de los principales puntos de reunión para la práctica del botellón en el barrio de Cimavilla, se convertía en la imagen más ilustrativa del inicio de la aplicación de la ordenanza de convivencia. Aunque la intervención tenía un carácter disuasorio, y de hecho se evitó que se produjera la habitual concentración de jóvenes de cada fin de semana, también sirvió para poner las primeras sanciones ligadas a la regulación el consumo de alcohol en la calle. La contestación de los contrarios a esta prohibición se tradujo una semana después en una sentada en la que apenas participaron medio centenar de personas, cuyo desalojo no estuvo exento de problemas. Once de los participantes fueron denunciados por «comportamiento o conducta vejatoria» y «molestar intencionadamente en el transcurso de la operación policial». Quince días después de esa primera intervención en Cimavilla, el dispositivo 'antibotellón' se desplazaba a Somió, otro de los centros neurálgicos de esta práctica en la ciudad.

Casi un lustro más tarde, la atención está puesta en las fiestas de prau. Desde hace años el botellón se ha convertido en un grave problema para las comisiones de festejos. Por un lado, porque el hecho de que los jóvenes acudan con sus propias bebidas supone una importante merma de ingresos, lo que complica obtener la financiación necesaria para contratar orquestas y hacer frente a otros costes como la iluminación. Por otro, porque se trata de un consumo descontrolado de alcohol en el que participan incluso menores y que lleva asociados problemas de salud, salubridad e incluso seguridad, dando origen a actos vandálicos.

Para este año el Ayuntamiento se ha comprometido a colaborar en el control para evitar el acceso a las verbenas con alcohol de fuera, medida que se pondrá en marcha con carácter experimental en las fiestas de Castiello y Cabueñes, antes de su aplicación en otras parroquias.

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