Los vecinos del barrio de Pescadores piden «más agilidad» con las obras comprometidas

José Luis Fernández, José María Pérez, César González y Rita Rendueles, en Pescadores. / JORGE PETEIRO
José Luis Fernández, José María Pérez, César González y Rita Rendueles, en Pescadores. / JORGE PETEIRO

«No paran de engañarnos. Es frustrante y nos quita las ganas de seguir con el trabajo diario», lamenta la presidenta de la entidad vecinal, Rita Rendueles

Ó. PANDIELLO GIJÓN.

Los vecinos del barrio de Pescadores no pueden disfrutar, o al menos no completamente, de las mejoras comprometidas para el barrio a lo largo de los últimos meses. Así lo denunció ayer la presidenta vecinal, Rita Rendueles, ante la visita de los representantes del grupo municipal socialista José María Pérez y César González. «No paran de engañarnos miserablemente con las obras. Es frustrante, nos quitan las ganas de seguir con el trabajo diario del barrio. Hablas con los técnicos y te dicen que es lo que hay, pero la cosa tiene que ir más ágil», remarcó mientras mostraba a los socialistas las obras inacabadas del barrio.

Entre los presupuestos participativos y los asignados por los consejos de distrito «se asignaron para el barrio 200.000 euros», explica José Luis Fernández Bernardo, de la asociación de vecinos. Dos de las principales actuaciones que están en el punto de mira son la construcción de los accesos a la sede vecinal o la instalación de un parque de ejercicios para mayores, ya ejecutado, pero con «notables deficiencias».

Respecto a la construcción de una rampa de acceso para el local de la asociación de vecinos, las vallas y los escombros de obra son la nota predominante a día de hoy. «Aquí se incluye también un buen tramo de la calle que da acceso al edificio. Tiene una dotación asignada en los presupuestos participativos y tendría que haber estado terminada ya en 2017. Como se puede ver, una parte está en obras y la otra ni siquiera está empezada», señalan los vecinos.

En el caso del parque de ejercicios de mantenimiento para mayores, el problema reside en los 20.000 euros que fueron presupuestados en un primer momento. Se sacó a licitación por la mitad de esta cantidad y, finalmente, fue asignado por apenas 5.000 euros.

El resultado, unas instalaciones «escasas» que no han contentado a los vecinos de la zona. «Si el Ayuntamiento cree que con esto es suficiente deberían haberlo consultado con la gente. Había presupuestados 20.000 y aquí se gastó el 25%. Supongo que esos 15.000 euros de diferencia deberían revertirse en el barrio, porque si echamos un vistazo hay muchas cosas que cambiar», defiende Fernández. A ojos del portavoz socialista en el Ayuntamiento, José María Pérez, estas disfunciones son también comunes en otros puntos de la ciudad. «Esto no es muy distinto de lo que se puede encontrar en otros barrios, donde se asignan cantidades y se establecen compromisos, pero pasan los meses y las cosas siguen igual. Al gobierno el presupuesto le da igual tenerlo que no tenerlo, porque no lo utiliza. Nos preocupa la prórroga porque no sabemos en qué situación van a acabar muchos de estos proyectos», explica Pérez.

El portavoz socialista, asimismo, apoya la cuestión de confianza que la popular Mercedes Fernández pidió recientemente a la alcaldesa: «Decía Moriyón que era importante sacar el presupuesto y citaba entre sus apoyos al PP, un partido que también pide la cuestión de confianza. Que se deje de excusas y que lo haga, es una cuestión de voluntad».

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