Los vecinos plantean modificar las ordenanzas para dar base legal a un pacto de convivencia

La FAV propone al Ayuntamiento que se sume a esta alianza y revise también su política de contrataciones, ayudas y cesiones de locales

PALOMA LAMADRID GIJÓN.

Atajar el problema de la violencia, en sus múltiples manifestaciones, desde la base. Este es uno de los pilares en los que sustenta el decálogo de buenas prácticas elaborado por la Federación de Asociaciones de Vecinos (FAV) de la zona urbana. «Vemos con preocupación que cada vez hay gente más joven adquiriendo hábitos peligrosos» que pueden derivar en conductas violenta, entre las que los vecinos incluyen actitudes xenófobas, racistas y sexistas, así como cualquier otra falta de respeto a la libertad del resto de ciudadanos.

Este decálogo, que todavía están perfilando, es «una declaración de intenciones», pero los representantes vecinales quieren ir más allá. Por ello, plantean la oportunidad de suscribir un pacto local por la convivencia. Una alianza en la que se unan todos los agentes sociales y los grupos municipales para formar un frente común contra la violencia, que en las últimas semanas se ha saldado con varias víctimas. Pero ese pacto requiere de un cambio en «el día a día del Ayuntamiento», apunta el presidente de la FAV, Adrián Arias.

Esa transformación supone, a su juicio, un cambio en varias de las ordenanzas. «La primera, la de convivencia, pero también es necesario cambiar otros aspectos del funcionamiento municipal», señala. Desde la política de contrataciones hasta las ayudas, pasando por las cesiones de espacios a colectivos para realizar actividades. «Se trata de mirar con lupa todo esto para frenar las actitudes violentas», añade. A su entender, no son suficientes las manifestaciones de repulsa cuando se produce un hecho de estas características, «es necesario cambiar las cosas para intentar que no ocurran sucesos como estos», en referencia, sobre todo, a los registrados en las últimas semanas en la ciudad. La postura que debería acometer el Consistorio, según la FAV, es la de «no amparar» actuaciones que puedan suponer un agresión hacia los demás. Arias pone como ejemplo un centro educativo que no eduque en la diversidad sexual. «Aunque no es competencia directa del Ayuntamiento, debería promover campañas específicas» para que los alumnos conozcan la libertad de opciones sexuales que existe, lo que ayudaría a fomentar el respeto hacia tendencias distintas, aclara.

Alternativas al alcohol

El decálogo que ultima la FAV incluye una intervención contundente en los centros escolares. En concreto, que se lleven a cabo actividades de sensibilización a lo largo de todo el curso académico para intentar que los niños y adolescentes no adopten comportamientos violentos. Otro punto destacado recogido en el decálogo de buenas prácticas para lograr una convivencia apacible es fomentar actividades lúdicas alternativas a salir de copas. En este sentido, el colectivo vecinal pide al Ayuntamiento que impulse «un modelo de ocio no vinculado al consumo de alcohol».

Algo en lo que Gijón es pionero, dado que aquí nació el programa Abierto hasta el Amanecer. Arias recuerda que también planteó algo similar la asociación Mar de Niebla, pero para lograr potenciar estas actuaciones «es imprescindible que las ayudas públicas no sigan bajando». La programación actual de festejos y eventos está ligada, en muchas ocasiones, a esta práctica nociva para la salud, explica Arias. Por eso, propone ofrecer otras opciones a los jóvenes y reducir así la conflictividad en zonas de marcha.

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