Los vecinos de Somió solicitan medidas para controlar la velocidad

Señal de limitación de velocidad en el lugar donde fue atropellado Juan Fombona, a la altura del 275 de la avenida de Dionisio Cifuentes. / PALOMA UCHA
Señal de limitación de velocidad en el lugar donde fue atropellado Juan Fombona, a la altura del 275 de la avenida de Dionisio Cifuentes. / PALOMA UCHA

«Suben desde La Guía a toda pastilla. Tenían que poner más multas porque deben ir a cincuenta por hora y van a cien o más», señalan

P. L. GIJÓN.

El atropello que le costó la vida a Juan Fombona ha generado entre sus vecinos, además de una profunda tristeza, críticas por la mejorable seguridad vial de Somió. La principal queja hace referencia al exceso de velocidad de los vehículos que atraviesan las carreteras de la zona. «Suben desde La Guía a toda pastilla. Tenían que poner más multas porque deben ir a cincuenta por hora y van a cien o más», apuntó ayer Evangelina Balín, vecina de la parroquia desde hace dos décadas.

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Reside en el entorno de la casa rural y, en ese punto, «los coches no paran ni en el paso de cebra». El párroco de San Julián, Luis Muiña, también puso el acento sobre la peligrosidad de ese tramo, a unos metros de distancia de donde se produjo el accidente. En el lugar donde comienza dicha avenida, a partir de la del Profesor Pérez Pimentel, «no hay paso de peatones», lo que supone un grave riesgo para la seguridad de los viandantes. Además, el entorno de la casa rectoral «es un punto delicado porque la acera de Dionisio Cifuentes es muy estrecha y por ahí van los niños de la catequesis hasta la iglesia los domingos», señaló.

Sortear farolas

«No se le ve mucha solución porque el espacio es el que es. Una posibilidad es hacer la calle de un único sentido, pero no sé si técnicamente es posible», indicó el párroco de Somió. A la estrechez se añade la dificultad que entrañan las farolas. Porque los peatones se ven obligados a sortear las luminarias que están situados en mitad de la acera de Dionisio Cifuentes. Este problema es especialmente complicado para las personas que van en silla de ruedas y tienen que bajar y subir de la acera para esquivar los postes de las farolas. Otro obstáculo para la seguridad vial en la parroquia es la iluminación insuficiente. «Hay poca luz en muchas calles y, además, poca vigilancia», apuntó una pareja de vecinos que reside en el entorno del merendero Casa Suncia, quienes también afearon la excesiva velocidad a la que circulan los coches particulares y los autobuses municipales. «Vamos con mucho cuidado cuando caminamos por aquí», explicaron.

El jefe del Servicio de Tráfico, Ignacio Díaz, señaló días atrás a este periódico que el punto donde fue atropellado Juan Fombona «no es un tramo especialmente peligroso pues es recto, con visibilidad y carriles de ancho suficiente. Hay una sola acera en donde se encuentra instalado el alumbrado público. Desde el punto de vista de la seguridad vial, no es un tramo preocupante. La acera, desde el punto de vista de la accesibilidad, es mejorable», subrayó.

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