«No estamos vendiendo bien la sidra»

César Agüera escancia un culín en Gijón./JORGE PETEIRO
César Agüera escancia un culín en Gijón. / JORGE PETEIRO

Recibirá el domingo en la plaza Mayor el Tonel de Oro de la fiesta del caldo autóctono | Premiado por toda una vida en los llagares, augura que este año habrá «una cosechona, con muy buena manzana»

PABLO A. MARÍN ESTRADAGIJÓN.

César Agüera Toyos (El Bustiu, Villaviciosa) nació y se crió entre manzanos. Sus primeros recuerdos llevan el olor de las pumaradas en flor y de las cosechas mayadas en el llagar familiar. El domingo 27 recibirá en la plaza Mayor el Tonel de Oro de la XXVIFiesta de la Sidra Natural de Gijón por toda una vida vinculada a la elaboración de la bebida tradicional de Asturias.

Fundador y gerente de Sidra Cabueñes hasta su jubilación, recibe este premio como «un reconocimiento a la labor bien hecha». «Tiene para mí mucho valor porque lo dan los propios llagareros», explica frente a la pumarada del llagar en Cefontes, mientras observa a su hijo Diego trabajando por la finca. De vez en cuando parece a punto de impartir alguna instrucción, aunque pronto se relaja. «Si puedo, ayudo algo, pero el que tiene el bastón de mando ahora es él», confiesa señalando con la cabeza hacia el actual gerente.

El nacimiento de la empresa tuvo bastante que ver con su único hijo varón (su otra hija, Clementina, ejerce profesionalmente la Medicina), como él mismo reconoce.

«Siempre hicimos sidra artesanal, en casa, trabajé también para alguna bodega... Con el llagar empecé un 'puquiñín' a la ventura. Surgió como una posibilidad que valoramos sobre todo para buscarle un futuro al chaval. Yo estuve empleado en Emulsa hasta la jubilación», cuenta, invitándonos a visitar la nave en la que cada año se corchan 450.000 litros, todos elaborados con manzana asturiana y el 50% de cosecha propia: «Cuando empezamos en el 98, serían unos 150.000 litros».

Tanto él como ahora su hijo siempre han primado, por encima de un posible aumento de la producción, la calidad del mosto elaborado tradicionalmente y con fruto autóctono: «La materia prima es lo más importante y estoy convencido de que como les manzanas de Asturias para la sidra natural no las hay. Nosotros nos abastecemos de las pumaradas que tenemos aquí en Gijón y en Villaviciosa, el resto con manzana de familiares y amigos», relata.

Y la explicación le da pie a señalar uno de los principales problemas con los que, a su juicio, se enfrenta el sector sidrero asturiano y también la economía rural de la región: «Ahora mismo no hay producción bastante para abastecer el mercado. La Administración tenía que ayudar un 'puquitín' a los campesinos. Sin ellos no habría materia prima y ahora no tienen más que 'plagues': ratones, corzos, jabalíes... Si no los apoyan, ¿quién va a quedar en el campo?».

El otro asunto que inquieta a César es el estrecho margen de ganancia del mercado sidrero: «No estamos vendiéndolo bien. Hace poco estuve en Galicia. Allí una botella de albariño son 16 euros y de ribeiro, 14, y la sidra en el País Vasco está a seis euros. Aquí no se valora y, si hubiera algo más de margen, saldríamos todos beneficiados», argumenta.

Nos ofrece un culín, él también bebe y el sabor de esta sidra que ya ha sido premiada en Nava y Villaviciosa parece devolverle el optimismo: «Este año va haber cosechona con muy buenes manzanes porque llovió lo justo y el sol no les asó». Aceptamos otro culín y el siguiente queda emplazado para el domingo con el palu que lleve el llagar de César a la plaza Mayor.

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