«Es una vergüenza que en el Puerto no haya buzos»

Los buzos presentes en el Puerto solo pudieron certificar que había una persona el interior del vehículo porque, según relataron los testigos de las labores, «bajaron a pulmón».

P. L. GIJÓN.

Los pescadores que se encontraban en los muelles del Rendiello cuando el coche de C. A. C. P. se precipitó al agua observaban con indignación las labores del recuperación del cadáver. «Es una vergüenza que en el Puerto no haya buzos», apuntó un vecino de la ciudad que acude con asiduidad a El Musel para practicar este deporte. Para este usuario de las instalaciones portuarias, la falta de submarinistas con la preparación y los medios adecuados en una dársena de tales dimensiones es «indignante».

«No tenían ni equipos para sumergirse, se los pidieron a un hombre que estaba en uno de los almacenes», señaló otro de los pescadores que llegó justo cuando el coche desaparecía en las aguas del Cantábrico. «Encima en El Musel hay una Escuela de Buzos», apuntó otro usuario. «No me parece muy correcto que en un puerto industrial y pesquero como éste no haya nadie a mano para venir con unas bombonas de oxígeno para sacar a una persona que cae al agua», manifestó José Antonio Fernández Pascali, quien avisó al 112 tras producirse el accidente. De hecho, desde que el vehículo de este vecino de Gijón de sesenta años se precipitó al agua hasta que fue recuperado pasaron casi tres horas. Los buzos presentes en el Puerto solo pudieron certificar que había una persona el interior del vehículo porque, según relataron los testigos de las labores, «bajaron a pulmón».

Otros casos similares

En abril de 1997, Gijón se conmocionó con el accidente registrado en el Muelle que costó la vida a dos jóvenes. El turismo en el que acababan de subirse junto a otras dos personas cayó al agua en el puerto deportivo y se dio la vuelta, lo que dificultó su rescate. Como consecuencia del accidente, los dos jóvenes que se habían acomodado en la parte trasera del coche fallecieron.

La conductora resultó ilesa porque pudo escapar del coche y la chica que iba de copiloto quedó en coma, pero logró sobrevivir, aunque con daños irreversibles. En 2012, otro coche, con tres ocupantes, cayó a la playa de San Lorenzo tras salirse de la vía y, en 2015, otro vehículo se precipitó al río Piles con dos personas en si interior. En ambos casos, los viajeros resultaron ilesos.

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